domingo, 5 de octubre de 2008

"El sexo juvenil y la patria potestad"

Acabo de leer esta excelente opinión del Dr. Xavier Sáez-Llorens, y creo que los lectores que no tuvieron accesa a La Prensa de hoy deben leerlo. De manera que, lo reproduzco a con5tinuación:

PARA ILUSTRAR A LA OPINIÓN PÚBLICA.
El sexo juvenil y la patria potestad
Xavier Sáez–Llorens
xsaezll@cwpanama.net
“Solo hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana; y en el primero, no estoy todavía muy seguro”, Albert Einstein.

Llegué a pensar que ya había oído todos los argumentos para oponerse al vanguardista proyecto sobre salud sexual y reproductiva. Me equivoqué. Después de la reciente ráfaga de desatinos emitidos por detractores del documento, estuve al borde de un estatus epiléptico. Como profilaxis, opté por jugar fútbol con mis hijos para que el cansancio no me dejara pensar en el tema. Hoy escribo, con mente fría y músculos adoloridos, algunos comentarios; pero, esta vez, utilizando prosa tierna. Por dos razones: Es más probable que se lea toda mi columna, sino empleo frases toscas. El tópico en cuestión amerita un estilo apacible. Por otro lado, deseo personalizar mi crítica. Aunque acostumbro a debatir ideas sin mencionar nombres, es justo que el lector conozca las fuentes para que pueda intuir sesgos o falacias potenciales.

Escuchar los análisis de la periodista Lucy Molinar en asignaturas técnicas, distantes a su labor, obliga a tener antiácidos a mano. Destruir un manuscrito sin haberlo leído cuidadosamente o sin buscar primero explicaciones claras de cada artículo por sus creadores traduce carestía de profesionalismo. La misión de ilustrar a la opinión pública debe ejercerse con responsabilidad porque, de lo contrario, las consecuencias son funestas. Un buen periodista informa objetivamente los hechos sin tomar partido. Involucrar pasiones personales en un debate de relevancia colectiva es, precisamente, lo que no debe hacer un perito idóneo en cámaras y micrófonos. Peor aún es que se viertan mentiras o imprecisiones para defender una ideología. Estos conceptos se enseñan en la carrera de periodismo y deben ser imprescindibles para graduarse. Exhorto a todos los reporteros televisivos y radiales a manejar las polémicas de forma ética y neutral, exponiendo todos los ángulos posibles, aunque estos no se alineen con su pensar.

Toca el turno a colegas. Creo que muy pocos ginecólogos modernos concuerdan con las ideas expresadas por la Dra. Gloria Moreno de López en materia de sexualidad humana. Sus palabras quizás hayan sido válidas en décadas pretéritas, pero los tiempos cambian y debemos ajustar nuestro razonar a realidades contemporáneas. A veces, empero, no logro discernir si sus puntos de vista son genuinos o si están contaminados por afinidades políticas. Aconsejo a la respetada médica una introspección reflexiva de su actuar. Quizás un descanso en El Valle, con algunas lecturas filosóficas y nietos alrededor, sirva para enmendar futuras apariciones públicas. El Dr. Juan Francisco de la Guardia es supuesto numerario de La Obra. Sus escritos siempre serán, por tanto, fiel copia de las directrices de la prelatura en valores doctrinarios únicos. Me parece prudente recordarle que el asunto en cuestión es un problema de salud pública, alejado de intereses espirituales particulares.

Pese a ser preocupación sanitaria, en el documento consensuado se incorporaron ideas de miembros jerárquicos de la Iglesia católica. La versión final incluye aportes del Dr. Jorge Jesús Rodríguez Sotomayor, a nombre del monseñor José Domingo Ulloa, en representación del Arzobispado Metropolitano, y notas enviadas a la Ministra de Salud por monseñor Lacunza. Las modificaciones fueron aprobadas por mayoría, tal y como dicta la democracia. A ninguna persona se le acogió el 100% de sus sugerencias. Este correcto proceder difiere de lo que ocurre en el seno eclesial, donde la dictadura dogmática aniquila cualquier disidencia de las partes. Conviene recordar que la Conferencia Episcopal está en plena campaña para seleccionar al sucesor de Dimas Cedeño, y los aspirantes tienen que adherirse ciegamente a las políticas vaticanas de B–16 para no perder opciones al puesto. La estrategia de las huestes religiosas es escudarse en la tropa de choque (grupo Frenasexo) para que mediante gritos, insultos, barullos y engañosos volantes coarten toda discusión civilizada que perfeccione el proyecto en la asamblea.

¿Cuáles son los argumentos en contra? ¡Que la ley dará al Estado la patria potestad de los hijos! Falso. El documento establece que la educación sexual de los niños recae principalmente en los padres. Numerosos padres, sin embargo, confiesan deficiencias en el conocimiento de la sexualidad y en cómo enseñarla. La propuesta intenta adiestrar a esos padres para que puedan transmitir información veraz a sus criaturas. Aunque lo que se imparte en colegios privados está lejos de lo ideal, la mayor ignorancia en sexualidad acontece en estudiantes de escuelas estatales. Resulta imprescindible, por tanto, que los profesores mejoren sus nociones para beneficio del alumnado. En muchos de los hogares de menos recursos económicos, el núcleo familiar es disfuncional, falta la figura paterna o la baja escolaridad de los padres impide al niño recibir información adecuada. ¡Que la ley estimula la sexualidad temprana! Falso. La propuesta alerta sobre consecuencias adversas de las relaciones prematuras e irresponsables. Además, la disponibilidad de métodos anticonceptivos de forma gratuita o a precios mínimos puede ayudar a prevenir abortos clandestinos, embarazos no deseados en adolescentes e infecciones de transmisión sexual. ¡La ley promueve la esterilización como método de control demográfico! Falso. La propuesta orienta sobre la opción de esta modalidad para reducir la natalidad en mujeres que por deseos propios (pobreza, muchos hijos, violencia intrafamiliar, etc.) reclamen el procedimiento. ¡La ley estimula la homosexualidad! Falso. La propuesta recomienda fomentar el respeto y tolerancia hacia quienes adopten esta preferencia sexual de forma libre. Desde hace más de 30 años, la comunidad científica ha descartado que sea una enfermedad.

Este proyecto propicia la equidad entre panameños para que tanto la gente pobre como la pudiente, reciban idénticos conocimientos y tengan acceso a una anticoncepción de calidad. Curiosamente, los opositores del documento pertenecen a la clase adinerada, con hijos en escuelas privadas. Exhorto a los jóvenes a pelear por sus derechos a estar bien informados. Al fin y al cabo, su vida futura es la que está en juego. Los adultos ya vivimos las limitadas experiencias de nuestra época juvenil, carentes del libertinaje de internet. Walter Bagehot, uno de los más destacados profesionales británicos del periodismo político y propulsor de la idea de que la población debe moldear su pensamiento a la evolución de las sociedades, decía: “el más grande placer en la vida es hacer lo que la gente grande dice que no se debe hacer”. Si mantenemos ignorante a nuestra juventud, seremos nosotros los responsables de sus adversos destinos. Nadie quiere eso. En esto, supongo, hay unanimidad.

El autor es médico

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sexo y más sexo
17 DE AGOSTO.He leído con mucha sorpresa que, en el "Manual Para Implicarse (14)", que trata sobre la educación sexual de nuestros hijos, y bajo el título de: "Hablar ahora para no lamentar después", se aconseja lo siguiente: "anímelos, si ya están en edad, a tener sexo seguro antes que buscar difíciles milagros de abstinencia".Me gustaría, por ello, preguntar al autor del escrito:

1. ¿Cuál es la edad correcta para que nuestros hijos tengan sexo?

2. ¿Cuál es la verdadera seguridad que hay en eso de tener sexo seguro?

3. ¿Cuál es la razón de considerar la abstinencia como un milagro?

Indudablemente que una de las mayores amenazas para la salud de los hijos es la falta de información. Pero, igual es no darles una información completa. Y peor sería si pretendemos apartarlos de Dios, como si Dios no contase en la vida de los hombres.

Carlos Vargas Vidal

alejandro canton dijo...

Habría que preguntarle directamente al autor del Manual, el cual no conozco.
Lo cierto es que el "sexo seguro" no es 100% seguro. La abstinencia absoluta es difícil pero no imposible. Y, no tengo ni idea de cuál sería la edad correcta para que los hijos inicien su vida sexual. Biológicamente están preparados antes que psicológicamente, y tal vez ahí estribe el gran dilema para el ser humano.
No encuentro ninguna contradicción entre Dios y la educación sexual adecuada.
Gracias por los comentarios.
A.d.o.