martes, 14 de octubre de 2008

"Sin el pan bajo el brazo..."


Ahora sí que es la última que publico sobre el Proyecto......

Siempre es refrescante la manera en que la Prof. Calvit analiza la actualidad del comportamiento de los seres humanos.

Además, me honra que pertenezca al grupo de los que pensamos "con el cerebro y no con las tripas."

ERRADICAR LA IGNORANCIA.
Sin el pan bajo el brazo
Berna Calvitmailto:bdcalvit@cwpanama.net
Parece mentira que hablar sobre sexo, algo tan viejo como la humanidad, pueda resultar tan espinoso. Todavía hay en este Panamá nuestro, para quienes hablar sobre sexualidad es como hacer gárgaras con clavos; otros quisieran desaparecer la palabra sexo de la lista de pronunciables; y que, para no robarle la inocencia a los niños, se les eche el cuento de la cigüeña, o el de porqué la panza de mamá está tan grande. No obstante, hasta los más conservadores han tenido que rendirse a la evidente necesidad de discutir públicamente la ley sobre educación sexual y salud reproductiva la que, según reflejan varios correos que he recibido vía internet, tiene virulentos opositores. Para llegar a mis propias conclusiones leí cuidadosamente el anteproyecto de ley 442. Siempre que se plantean temas de esta naturaleza surgen objeciones, especialmente religiosas que, en el caso de la Iglesia católica, provienen del Vaticano.
Tal vez porque desde hace muchos años dejó de tener sentido decir que los niños vienen al mundo “con el pan bajo el brazo”; y que “donde come uno, comen dos”, las mujeres, desobedeciendo prohibiciones, utilizan diversos métodos anticonceptivos. Por otra parte, la mujer se incorporó al trabajo fuera de casa y la estructura familiar fue cambiando inevitablemente. Estos factores hacen más difícil la atención a la familia, en todo sentido, y más aún si es numerosa, lo que explica la necesidad de la planificación familiar. Pero hay otros problemas, muy graves, que demandan atención urgente.
Panamá, como otros países del continente, presenta cifras alarmantes de embarazos precoces, cada vez más precoces; en los últimos ocho años 400 estudiantes de primaria resultaron embarazadas; y 914 estudiantes de media y premedia en 2007 (El Panamá América 10/10/08). ¿Cómo cerrar los ojos ante realidad tan alarmante? ¿Qué significan los embarazos, además de falta de madurez, y bastante ignorancia? Que esas criaturas están teniendo relaciones íntimas sin protección alguna, expuestas a enfermedades de contagio sexual, entre ellas el letal sida.
La descomposición de la sociedad no es generada por las relaciones sexuales sino por la desintegración familiar, la falta de educación, la corrupción, la codicia, la pobreza, las drogas, y otras causas de la misma índole. Los jóvenes deben ser educados sin hipocresía sobre asuntos sexuales sin que ello sea impedimento para, al mismo tiempo, advertirles de los problemas que acarrea el sexo irresponsable (embarazos, enfermedades de contagio sexual, promiscuidad, sentimientos de culpa, etc.). Y para hablarles de las relaciones fundamentadas en el respeto y el afecto. No he visto nada en el anteproyecto que pueda ser interpretado como estímulo para el desenfreno sexual, la homosexualidad, o el incesto.
Por eso resultó muy alejada de la conducta serena que debería mantener, que el evangélico y diputado Vladimir Herrera, en un traspié verbal (y mental) censurable, afirmara que la polémica ley es impulsada por grupos de homosexuales, afirmación irresponsable e irrespetuosa que deja mal parado al “pío” diputado, propulsor de la ley para declarar septiembre “Mes de la Biblia”. Y qué curioso… no veo que mortifique tanto a los que adversan el anteproyecto 442, que ciertos medios de comunicación muestren a toda hora sexo descarnado, escenas escabrosas de violencia, el cuerpo de la mujer como objeto de placer, pasiones bajas; la proliferación de sitios de diversión que venden licor a los menores o los obscenos programas radiofónicos.
Dicen los opositores que este proyecto de ley equipara menores y adultos. El artículo seis dice: “Estos derechos no pueden ir en menoscabo del ejercicio responsable de la patria potestad”. ¿No es, acaso, la patria potestad la que concede a los padres de los menores, su guarda y protección? El anteproyecto también habla de “relaciones de respeto mutuo e igualdad entre hombres y mujeres y de “prohibir la discriminación en el ejercicio de los derechos por razones de sexo, edad, origen étnico, orientación sexual, religiosas…”. ¿Son dañinos estos conceptos? Que un padre rechace que la escuela haga lo que en primer lugar le correspondería a él, ¿Es muestra de amor? ¿Es perversión que para no perder a los hijos al azote del sida, los padres o los educadores expliquen el grado de protección que ofrece el condón; y que el Estado cumpla su obligación de participar en la educación sexual de los estudiantes? Especialmente, porque no son muchos los hogares capacitados o dispuestos a hacerlo.
Todo lo relacionado con el sexo tiene aspectos morales, éticos, religiosos, económicos. El anteproyecto reconoce el derecho de hombres y mujeres, mayores de edad, de acceder a métodos permanentes de esterilización …”. Más claro, imposible. La esterilización quirúrgica es otra forma de control de la natalidad. ¿Negársela a una madre o a un padre de cuatro, seis, ocho hijos? Especialmente si se trata de padres agobiados por precariedad económica. Dirán algunos, ¡Quién los manda a tener tantos hijos! Nuevamente vale citar en estos casos la falta de educación sexual; el machismo (negarse a usar condón); y el no acceso a recursos anticonceptivos por falta de dinero.
Sería largo detallar todas las falacias creadas alrededor de esta ley. Intentemos enfocar este proyecto sin prejuicios ni morbosidad. Pensando en que en los tiempos que corren, nos guste o no, el sexo está en la agenda juvenil. Y teniendo presente que no es el sexo lo que mata, sino la ignorancia.
La autora es comunicadora social

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