domingo, 28 de septiembre de 2008

"La dictadura de la moral"

Recibí este artículo escrito por Félix Puga, aparecido en La Prensa y me pareció muy apropiado.

opinion@prensa.com
Esta semana he leído varios artículos opinión sobre el anteproyecto de ley integral de salud sexual y reproductiva. En uno en particular, he leído que la misma “pone en peligro la familia como pilar de nuestra sociedad”. Esta triste hipótesis manifiesta que la mera exposición de los menores al diálogo sobre las relaciones sexuales los colocaba en elevados niveles de riesgo. ¿Pero se puede ser más ingenuo? ¿Acaso es posible que alguna persona con el más mínimo sentido común piense que es posible ubicarlos en algún tipo de cuarentena social en donde el tema del sexo quede desterrado hasta la mayoría de edad?

Con el bombardeo de imágenes y explotación sexual a los que están expuestos cada día, no me explico cómo es que alguien le puede quedar la duda de que es imperativo abrir un debate directo que los ayude a desarrollar un criterio. Sin embargo, en otra terrible muestra de interferencia de individuos de la más rígida disposición eclesiástica en asuntos del Estado, estos grupos conservadores pretenden combatir los peligros de la desinformación mediante la satanización de la relación sexual como algo impuro, perpetuando así lo más férreos tabúes de nuestros antepasados.

Estos “guardianes de la dignidad” pretenden aplicar la misma dinámica cuando de manera poco sutil, se refieren al daño irreparable de “revelar” la orientación homosexual a tempranas edades. Una vez más, ¿En qué universo alterno piensan que viven los menores? ¿En realidad creen que hay que escudarlos del mero conocimiento de que existen estas personas? No solo me parece esta posición impregnada de prejuicios fanatistas, sino que lo veo bastante ridículo que los tilden como individuos capaces, con solo vivir su vida, de “destruir a la familia panameña”. ¿Cómo es que exactamente hacen eso? ¿Acaso son una célula terrorista que ronda las calles de la ciudad en busca de familias panameñas para manosearse frente a ellas y destruir el núcleo social? ¡Absolutamente patético!

Todavía en el tema de la abstinencia encuentran discrepancia con la comunidad científica cuando ambas la mencionan como la mejor manera de prevenir enfermedades sexuales y embarazos no deseados. Sin embargo, ponen el grito al cielo por no tratar de emparentarla con su correcta moral. Inclusive llegan a decir que cualquier individuo que no comparta estos principios morales estará incapacitado para tener un válido proyecto de vida.

¿Se podrá ser más arrogante? ¿Qué hacen entonces los árabes, chinos, judíos, ateos y agnósticos que no se subscriben ciegamente a todos sus valores católicos? Su respuesta seguro tendría algo que decir sobre el “infierno” y no se puede esperar menos de personas acostumbradas a sustentar sus posiciones con un “Dios te va a castigar”.

Los órganos Ejecutivo y Legislativo no pueden caer presa de estos grupos de fanáticos religiosos que pretenden perpetuar una dictadura de la moral. No podemos dejarlos manejar un monopolio del espíritu con el cual tengan la potestad de definir qué es vivir una vida aceptable, según principios que buscan imponer como privilegios.

Como nación moderna, debemos apegarnos a nuestro marco legal en donde todas las religiones son iguales y en el que nuestro país es secular y dedicado a proteger la integridad del Estado de derecho mediante la separación de Iglesia y Estado.

La historia nunca ha encargado el cuidado de la libertad a los tímidos y débiles. Escojamos aquéllos capaces de enfrentarse a los que no creen en esta libertad.

El autor es realizador audiovisual y productor

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