viernes, 17 de octubre de 2008

¿Rechazo al súper....?


En estos días mi hijo menor, que aún vive conmigo, y yo nos encontramos ante una situación bien extraña: Yo había preparado el almuerzo – sobras al estilo gringo – y él se “friqueó” ante la oferta.
Como no era asunto de quejarse decidimos conversar qué nos estaba ocurriendo. Y fue sencillo descifrarlo: Yo le tengo aversión a hacer compras de comida en el supermercado -- por algún motivo ahí me siento más solo que nunca --y él se entristece cuando ve la refrigeradora bastante vacía..... Cuando Emita vivía ésta siempre estaba llena.
En fin, resolvimos el asunto con un trato: él hará las compras y yo cocino. De paso, él lo hace mejor que yo, pero yo tengo más tiempo que él.
¿Colorario de todo esto?
Parece que cosas casi insignificantes pueden desestabilizar el equilibrio hogareño, pero la comunicación verbal, inmediata, con su debido análisis la restaura.
Y, como ven, igual da que sea padre e hijo que una pareja más tradicional o diferente.

N.B.: La foto es de la cocina del aparthotel en el cual estuve en Belo Horizonte.