martes, 13 de enero de 2009

Nomenclatura Diagnóstica -- importancia socio-económica



En algunos círculos denominados LGBT y demás molesta mucho la existencia de una nomenclatura diagnóstica y la clasificación de enfermedades especialmente relacionadas con la orientación sexual.
Realmente, con la aparición de las compañías de seguro privadas esto cobra mayor importancia.
Por ejemplo, si se llena la hoja de cobro del paciente y se diagnostica “adicción sexual” no será compensado porque ésta no está clasificada como enfermedad.
En cambio, si llega una persona transgénero – de cualquier tipo – y se diagnostica como “trastorno de identidad sexual (transexualismo)” será compensada porque esta entidad nosológica sí está clasificada como enfermedad.
En los servicios estatales de salud en Panamá el asunto se maneja con más flexibilidad, y muchos trastornos pueden catalogarse como “trastornos obsesivo-compulsivos.”
No necesariamente el ubicar un comportamiento o actitud como enfermedad constituye una denigración social ni política.
Para muchos es una ventaja económica. Así, gracias a que el transexualismo es enfermedad en California el Estado – léase contribuyentes – paga la operación de cambio de sexo.

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