viernes, 27 de febrero de 2009

Protección legal sobre deseos finales....

Después de la lucha que tuvo el padre de Eluana Engaro en Italia, y lo que viví yo con mi esposa, creo que éste es un buen medio para exponer mis últimos deseos.
No me pasa nada, pero no creo en mantener la vida "porque sí" cuando ya no hay calidad en ella.




5 comentarios:

Anónimo dijo...

Es dificil de aceptar la muerte pero lo cierto es que es un tema que hay que afrontar. Yo tambien estoy deacuerdo con una muerte digna, es decir nada de aparatos que prolongan la vida artificialmente.
No me gustaria pensar que si algo malo me pasara y quedara en estado vegetativo, sumergir a mi familia en un oceano de deudas y sufrimiento, no seria justo.
Y si alguno de mis organos le puediera servir a alguien, quisiera que mis familiares los donaran.
La pregunta es que si aun con el permiso de uno, los familiares o los doctores puden manternerlo con vida artificialmente, es que no se si la ley lo comtempla?

Daniel

Anónimo dijo...

Debe ser una situacion difisil de desidir, pero estoy de acuerdo.

omega

alejandro canton dijo...

Realmente, cuando ingresas al hospital en Panama, le perteneces al hospital. Yo a mi esposa me la lleve a casa.... pero por eso puse mi voluntad a la vista publica.
Donde estoy las computadoras no tienen tildes...
A.d.o.

Anónimo dijo...

Un matrimonio británico con cáncer se quita la vida en una clínica suiza.

Un matrimonio británico cuyos dos miembros sufrían cáncer se ha quitado la vida en una clínica suiza especializada en suicidios asistidos, según informó la propia hija de la pareja. Seguir leyendo el arículo
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Peter y Penny Duff son los primeros británicos que se suicidan en la clínica Dignitas desde que el Juez Presidente inglés (Lord Chief Justice) dio a entender que no se procesaría a quienes ayudasen a una persona con una enfermedad terminal a viajar al extranjero para suicidarse.

Duff, de 80 años, presidente ejecutivo del Concurso Internacional de Vinos y Espirituosos, y su esposa, de 70, se quitaron la vida, al parecer con ayuda ajena, el viernes pasado tras ingerir sendas sobredosis de barbitúricos.

La hija del matrimonio, Helena Conibear, citada hoy por el diario "The Times", elogió a sus padres y dijo que de momento no podía tratar de lo sucedido por "problemas legales".

Conibear no quiso revelar si la pareja había sido acompañada a la clínica de Zúrich por algún familiar.

Edward Leigh, ex secretario de Estado con los conservadores, criticó el hecho de que por un lado las leyes británicas prohibieran colaborar en un suicidio y por otro el tribunal de apelaciones dictaminara que no se perseguiría judicialmente a una persona si prestaba ese tipo de ayuda en un país extranjero.

Según las legislación suiza, quien colabora en un suicidio sólo puede ser interrogado por las autoridades a fin de determinarse si hubo o no delito.

Sin embargo, en Inglaterra y Gales, prestar asistencia a un suicida es un crimen punible con un máximo de catorce años de cárcel.

Pero hasta ahora ningún británico que ha acompañado a algún pariente a la clínica de Zúrich ha sido procesado.

En 2003, otra pareja británica se quitó la vida en esa clínica suiza aunque no se trataba de enfermos terminales. Ambos tenían más de cincuenta años, el marido sufría epilepsia y su esposa, esclerosis múltiple.

Mientras tanto, según "The Times", el Consejo General Médico ha advertido que se puede suspender a cualquier miembro de la profesión que se niegue a atender el deseo de un paciente de no ver prolongada artificialmente su vida.

Según sus nuevas recomendaciones, si un paciente ha expresado de modo explícito el deseo de que se le retire el equipo correspondiente, el médico debe actuar en consecuencia

Anónimo dijo...

La muerte de un bebé desata una intensa polémica en el Reino Unido
Un tribunal ordenó retirar la ventilación mecánica al niño pese a la oposición de sus padres.

"Murió en paz. Lo echaremos muchísimo de menos y nos gustaría decir que estamos orgullosos de haber conocido a nuestro precioso hijo durante su corta vida". Son las palabras de unos padres británicos que han luchado contra viento y marea por mantener a su recién nacido con vida a pesar de sufrir una extraña enfermedad que lo tenía enchufado a una máquina a la espera de una resolución judicial.

El niño, de tan sólo nueve meses, padecía desorden del metabolismo y serias lesiones cerebrales y respiratorias. Murió ayer cerca de las 10 de la mañana cuando los médicos pusieron fin al tratamiento.

El niño padecía lesiones cerebrales y respiratorias irreversiblesEl pasado viernes, después de diez días de vistas orales y las correspondientes alegaciones, el Alto Tribunal Británico decidió terminar con el deseo de los padres de mantenerlo con la respiración y la alimentación asistida.

Un informe del hospital en el que estaba ingresado fue definitivo al describir "el dolor insoportable" que el tratamiento le hacía pasar y la ausencia absoluta de "perspectivas de recuperación".

El pequeño, los padres y el hospital permanecían ayer en el anonimato por respeto. En un comunicado, la "familia T", como han sido denominados, expresaba su aflicción, a la vez que explicaron que tanto ellos como la plantilla del hospital veían que en algunas ocasiones el bebé "experimentaba placer y largos periodos totalmente relajado y sin dolor". "Nuestra creencia en su humanidad y en su valor justifica el que hayamos hecho todo lo posible para mantenerlo con vida", dijeron.

El viernes permanecieron fuera del juzgado esperando a la resolución del caso y fue su abogado el que les comunicó la decisión. Pese a que los doctores insistían desde diciembre en cortar el sufrimiento del bebé, los padres insistieron ayer en que, aunque no compartían la visión de los médicos, eran conscientes del esfuerzo tan grande que había supuesto para el hospital y los enfermeros "el cuidarlo y mantenerlo con vida en esta dura batalla".

Uno de los jueces encargados del caso dijo al abogado de la familia que le habría gustado comunicarles la decisión del Tribunal en persona y que les transmitía su profundo "respeto y admiración" al mismo tiempo que era consciente de que no podía "mantenerse al margen de las consecuencias de su decisión".

Precedentes
Desde 2004 ha habido seis casos similares en Reino Unido en los que los tribunales ha tenido que decidir entre los deseos de la familia y los informes de los médicos. El más reciente fue en noviembre del año pasado, cuando un tribunal de Gales decidió cortar la asistencia sanitaria a una niña de seis años con una enfermedad cerebral que la mantenía completamente paralizada.