miércoles, 27 de mayo de 2009

California y su enredo....


Hace unos minutos la Corte Suprema de California decidió prohibir los matrimonios "gay pero mantener los matrimonios entre personas del mismo género que se efectuaron antes de la "prohibición".
Me parece que se puede sospechar que, en general, el pueblo norteamericano --USA-- está en contra del tema gay.
Mucha gente me dice que en el resto del mundo -- España, Holanda, algunos países de América del Sur -- hay mayor aceptación. Bueno, yo creo que, más bien, lo que hay es un sistema en el cual los Gobiernos pueden dictar leyes que el público tiene que aceptar. Pero las leyes no cambian el parecer interno de cada ciudadano.
Siempre me ha dado la impresión de que la comunidad gay es rechazada en el fuero interno de las sociedades.
Es simplemente mi opinión.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Esto nunca cambiara, por eso vivo con un miedo permanente entre mis deseos mas intimos y lo que los demas piensen de mì. Por eso aveces lloro, no tanto por la soledad sino, por el rechazo incluso propio. Hasta personas que atienden en salud mental no te comprende se sienten incomodas con el tema entiendo que no es facil y te dicen busca ayuda en otra parte; pero ese lugar no existe. Solo te tratan como un enfermo que tiene que buscar un psiquiatra para que te medique y calme mìnimo la deprecion y la ansiedad cuyo origen se alimenta en gran medida del rechazo familiar y de los que viven una vida normal ante la sociedad. No es malo buscar ayuda psiquiatrica pero si me hace sentir triste porque siento que es una manera de decirte vete por parte de una persona que uno aprecia demasiado como un ser especial que es. Solo queda llenarse de fuerzas para no pensar en la muerte como unica salida y ver de que forma uno puede vivir sin lastimar a esas personas que uno quiere o simplemente encontrar una forma para no ofender con nuestra presencia a ciertas personas. Leeyendo Machito me identifico con el rechazo familiar y el miedo de los demas a que alguien asi se hacerque a tus seres queridos. Es solo lo que siento en estos moomentos de tristeza.

omega

Anónimo dijo...

Lo que se da sí se quita

Lo que ha pasado en California al anular (por segunda vez) los matrimonios homosexuales no sólo es un despropósito inaudito, sino que además confirma que sí, que es verdad, que "Santa Rita, lo que se da sí se quita".

Al principio básico con el que a todos se nos llena la boca al hablar de democracia y sociedad, ese de que todos somos iguales ante la ley, se ha convertido simple y llanamente en pura mierda. Por si acaso no lo era ya antes, desde el principio de los tiempos, ahora está más claro que nunca. Así que podría decirse que California, el estado que más presumía de esa igualdad ante la ley, tiene la boca llena de mierda.

Si el matrimonio gay se legalizó (por segunda vez) para que todos fueran iguales y tuvieran los mismos derechos, ahora las desigualdades son mayores aún: no sólo no hay igualdad entre heterosexuales y homosexuales en lo referente al matrimonio, sino que además, al mantenerse la validez de los 18.000 matrimonios (que son 36.000 personas), es considerable: ya ni siquiera hay igualdad entre los homosexuales que se casaron antes de noviembre y los que quieran casarse ahora. Incluso ahora puede haber divorcios gays, pero no matrimonios gays. Es curiosa la manera en que la justicia puede volverse tan injusta cuando intenta complacer a la religión, que en este caso ha sido capitaneada por los mormones. O a lo mejor no es tan extraño si hacemos un repaso al extraño concepto de justicia que suelen tener los dioses y sus representantes en la tierra.

El despropósito es mayor cuanto más se piensa en el tema. Por ejemplo, si esos 18.000 matrimonios siguen siendo legales, porque eran legales cuando se celebraron aunque ahora ya no lo sean... ¿significa eso que si dos californianos se casan en España su matrimonio será reconocido en su estado porque lo celebraron en un lugar y momento en que si es legal?

Me indigna el mero hecho de que un tema así se decida en las urnas, pero no voy a dar más vueltas al despropósito de que unos opinen sobre los derechos (hablamos de derechos) de una minoría al respecto de ser iguales a esa mayoría. Iguales en derechos, se entiende, no vaya a ser que alguien interprete que cuando digo que quiero ser igual me refiero a ser igual que César Vidal o igual a cualquier putero de los que festejan con alegría y entusiasmo las ofertas de "nigeriana explotada y bajo la amenaza de que maten a su familia te hace un completo por 20 euros". La minoria, por definición, siempre va a estar en desventaja, como confirma la baja participación (52%) de la Propuesta 8 por la que se decidió no seguir celebrando estos matrimonios. Evidentemente, sólo votaron los homosexuales, los heterosexuales concienciados (seguramente la mayoría de ellos amigos y familiares de homosexuales, de ahí la importancia de la visibilidad dentro del círculo personal), y una bandada de homófobos y fundamentalistas religiosos (la diferencia entre homófobo y fundamentalista religioso es que el segundo se lava las manos como si el tema no fuera con él y culpa a su Dios de sus propias decisiones, como si su Dios no le hubiera dado libre albedrío ni a pesar de su omnipotencia y omnipresencia fuera capaz de atender sus propios asuntos). El heterosexual seguro de su propia sexualidad, que vive su vida sin ir jodiendo a los demás, al que si los homosexuales se casan o no se casan le da totalmente igual, no va a perder el tiempo en salir a votar sobre algo que no le interesa ni le afecta lo más mínimo. Y es que, sinceramente, ¿qué validez tiene un referendum en el que se pregunta a los ciudadanos su opinión sobre algo que no les interesa y que no es asunto suyo?
Ya sabemos que lo que se da, sí se quita.

alejandro canton dijo...

Bueno, la vida tiene sus realidades, y hay que vivir con ellas o luchar para cambiarlas.
A.d.o.