viernes, 27 de noviembre de 2009

-10-

Hay que reconocer que se quitó un par de años con el nuevo atuendo. Todo le quedaba un poco más estrecho que a lo que estaba acostumbrado.
-"Pero lo que sucede es que esta es moda europea que corre más chica y es más pegada al cuerpo."
A él le tomó un par de meses acostumbrarse al nuevo "look". Pero hubo buenos comentarios de los hijos y nietos.....
Lo que sí le quedó claro fue que no podía continuar en al borde del despeñadero.
Un amigo le recomendó inscribirse en un gimnasio. De manera que se entró en uno a ver cómo era el asunto.
No le agradó el ambiente. Él estaba acostumbrado a ir a uno que era básicamente para varones interesados en hacer ejercicios.
En éste había un olor a levante que lo incomodó más de lo que podía soportar, especialmente cuando vio que un viejo como él salía de un sauna o baño turco obviamente post-sex siguiendo a un joven.
De manera que, decidió comprarse unas pesitas y regresar a su bicicleta fija. Horario fijado e inició el proceso de recuperación de tono muscular y rogar que algunas libritas se añadieran.
Y así pasó alrededor de un año, en el cual no aumentó ni una onza pero sí se re-definieron los bíceps, tríceps y aparecieron un par de latitas en su estómago. Nada mal ¿verdad?
-"Oye, qué bien te ves ahora-" le decían los que lo volvían a ver. Y él se reía de la posible intención escondida de la comentarista soltera o viuda, especialmente cuando era seguido de un "¿Y cuándo nos jutamos para un café?"
Y hasta las vendedoras le coqueteaban con "qué hijo más guapo tiene...." a lo que él contestaba:
-"Se parece al papá ¿no?" Y el muchacho tenía los ojos achinados y él no.

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