viernes, 20 de noviembre de 2009

-5-

-" No. Me sentía tan bien que jamás pensé que me podía descuajaringar por acá."
Y siguió: "Bueno, lo primero es recordar que de esto no se muere nadie. Tengo que relajarme y mañana buscamos algo."
Pero la sensación pasó a ser más extraña y le pidió al muchacho que lo abrazara como quien agarra a un niño por detrás para que no se escape. -"Y aprieta bien duro hasta que se me pase-"
Y pasó, y regresó a su cama y logró dormir toda la noche.
En la mañana llamó a su hijo.
-"Vete al hospital y dile al doctor que tienes un ataque de pánico. El te dará Clonazepam, que te eliminará el asunto enseguida."
Pero resultó que en el hospital no tenían nada que sirviera, excepto algo como un antihistamínico que el viejo no podía tomar por sus problemas de próstata.
-"¿Y si me hace una receta y la compro en la farmacia?"
-"El problema es que aquí en Bocas no venden esos medicamentos . Los traen de Changuinola con mucho control.
-"¿ Y qué hace la gente?"
-"Pues se fuman un pito de marihuana y listo..." contestó el doctorcito entre serio y sonreido.
El viejo llamó al hijo y éste le dijo que se comprara un frasco de Pasiflorina y que se la tomara en "shots" cuando sentía que la necesitaba.
-"Me imagino que un ataque de ansiedad en este paraíso es una contradicción" - le comentó el viejo a su compañero.

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