jueves, 10 de diciembre de 2009

-19-

Mientras estaba desayunando el muchacho apareció sin su uniforme de mesero. Parecía cualquier joven universitario panameño pero con un chaleco grueso para protegerse del frío.

-"Prepárese para caminar bastante, porque vamos a ir a Patan. Ahí verá lo que fue un reino pequeño pero que tuvo mucho poder. Además, está lleno de templos budistas y muchas tiendas de artesanías."
-"¿Seguro que crees que pueda caminar tanto?"- le contestó el viejo, más que nada para socializar.
-"Lo acompaño a su habitación para que traiga lo que necesita..... ví que usa un bastón.... tengo que asegurarme de que no lo olvide."

Lo de acompañarlo a la habitación le pareció extraño al viejo, pero prefirió no meterle mucha cabeza. "Lo principal está en la caja fuerte"- pensó.

Y tomaron un taxi que los llevó al sur de Kathmandú, donde el muchacho no paró de hablar narrando y describiendo cuanto detalle se le ocurría que le podía interesar al viejo

En cambio, el viejo miraba alrededor y pedía entrar a alguna joyería para ver qué había que valiera la pena llevar para añadirlo al ajuar para los hijos luego de su partida.

-"¿Es usted rico?"- le preguntó el muchcho entre joyería y joyería.
-"Realmente no. Simplemente administro mi jubilación muy bien."
-"Lo que usted ha comprado no lo podría yo comprar nunca en mi vida."
-"Muchacho, eso no es cierto. Es cuestión de educarte y vas subiendo.
-"Bueno, estoy en la universidad, pero no hay muchas oportunidades aqui y me gustaria ir a América.-
"Bueno, depende de a cuál América te refieres. Si es la gringa, ya el American Dream se convirtió en pesadilla. Y si te refieres a la mía, es todavía peor."

-"Vea la cosa-" pensó el viejo - "éste ahora está buscando padrino."

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