martes, 15 de diciembre de 2009

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Pero una mañana al viejo se le metió que la última vez que fue a Hong Kong se les quedó por fuera ir a la isla de Lantau, que está como a una hora de distancia por ferry. Además, había escuchado que había un monasterio budista inmenso y con "la estatua de Buda más alta del mundo."

Y con esa excusa le propuso un viaje a un amigo contemporáneo en edad, experiencia y con espíritu de muchacho. El cual también andaba con ganas de viajar y tenía la libertad económica y social para hacerlo.

De manera que se fueron para Newark con la intención de volar sin escalas hasta Hong Kong. Y nunca había pasado ninguno de los dos mayor tiempo en un avión de un solo tirón.

El piloto empezó por explicar que debido al mal tiempo iban a volar hacia la parte más alta de Groenlandia y de ahí virar hacia la izquierda pasando por Siberia para luego bajar por Mongolia, Beijing y finalmente aterrizar en el aeropuerto de Honk Kong. El trayecto se alargaría una hora más de lo normal: 15 horas en total.

Esta vez el viejo escogió mal y decidieron volar por una línea norteamericana. Y se encontaron con una serie de auxiliares de vuelo que estaban en edad de jubilación -- las mujeres atentas, firmes y experimentadas y los varones groseros "flaming queens."

En un reporte a Skytrax a su regreso, el viejo entendió que las aerolíneas gringas prefieren auxiliares de vuelo mayores por la experiencia.

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