viernes, 18 de diciembre de 2009

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Pero, había algo que le mortificaba al viejo: esta tienda no era de super lujo como la que le vendió unos aretes de granate al muchacho. De manera que dudó que existiera una boutique Breil en Hong Kong. Pero por casualidades de la vida no pudieron tomar el avión de vuelta el día señalado y se tuvieron que quedar un día mas. Y en el recorrido extra se toparon con la Boutique Breil y el Edificio del Mint - acuñación de dinero- de Hong Kong que tenia al muchacho refunfuñando porque no lo habia encontrado para visitarlo.

Pero lo que quería hacer el viejo era ir a la Isla de Lantau para ver el Buda "más alto del mundo.
De manera que buscaron el horario de los ferries y allí fue donde el viejo descubrió que no tenía que pagar porque andaba enbastonado.

El recorrido tomó aproximadamente cuarenta y cinco minutos y pudieron ver cómo los chinos habían construído una carretera que iba desde el aeropuerto hasta un Disneyland en un extremo cercano de Lantau Island. Aunque el recorrido en el barco era más interesante.

En el puerto de Lantau había toda clase de vendedores y transporte para ir al Monasterio Lantau. Y se decidieron por un taxi que no les cobró más de la cuenta, pero sí los mareó con su recorrido en forma de serpiente lenta.

Mas ¿era, en realidad, el Buda más alto del mundo? Bueno, hubo que subir un par de cientos de escalones para llegar al Templo... y hacerlo con un bastón lo hacía interminable. Mas, la meta del viaje se alcanzó.

-"¿Por qué siempre tengo que viajar acompañado?" - se preguntó el viejo al regresar del paseo a la isla de Lantau. "Tengo que atreverme a estar solo.... este luto no va bien." Y se propuso realizar una última prueba al regresar a Panamá.

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