jueves, 31 de diciembre de 2009

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Su familia se mantuvo al margen de todos los planes. Tal vez por características culturales veían de lo más natural y hasta lógico que un joven como él consiguiera quien lo mantuviese ... no importaba en calidad de qué. Lo importante era subir en la pirámide económica, aunque no necesariamente social.

De manera que en una acción simbólica partió de Panamá un 31 de diciembre, y al día siguiente arribó a Fiumiccino, el aeropuerto internacional de Roma.

-"Año Nuevo... vida nueva." Fue lo que se le ocurrió decir cuando saludó a su medio colega y patrocinador.

Aldo tenía un pequeño Fiat que los condujo a un viejo edificio de apartamentos en los alrededores de la Piazza di Espagna. Por fuera se veía bastante descuidado y recordaba a los viejos edificios del área antigua de Ciudad de Panamá. La diferencia estuvo que este tipo de edificación se veía tan dilapidado por fuera como por dentro en su ciudad natal. En cambio, al pasar el portón principal se encontró con una especie de jardin central muy bien cuidado.

Iba a tener su propia habitación, aunque había que compartir un gigantesco baño, aparentemente tan antiguo como las escalinatas de la famosa plaza contigua. Y ambas cosas fueron novedad para el enfermero, que había vivido en un pequeñísimo apartamento de inquilinato social en su tierra.

Su amigo habló algo de ir a un hospital para un recorrido de reconocimiento y la posibilidad de tomar unas lecciones de italiano. También le entregó un par de miles de Liras, que al joven lo hicieron sentir millonario, aunque traducidas a U.S. Dollars no era mucho.

Y sin querer comer nada decidió acostarse porque no había logrado dormir ni un segundo en el vuelo nocturno desde Newark hasta Roma.

Y durmió profundamente, sin sueños ni dueños.....

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