lunes, 16 de noviembre de 2009

La Escapada... ¿o el escape?

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Odia las misas para los muertos, y peor aún los siguientes nueve días en los que se supone que los deudos deben permanecer juntos y recordando a quien se fue... o la fueron.... porque en su caso, a ella se la llevaron sin su consentimiento.

De manera que en esta ocasión decidió no quedarse a honrar su memoria en una misa varios años después de la partida.
Y se buscó un amigo que lo acompañara al Caribe por unos tres días.

Suena como una cuecada, pensó, pero tampoco le provocaba irse solo.

Definitivamente que habrá una iglesia para entrar y dedicarle un par de oraciones.... cosa extraña para alguien que se consideraba más judío que católico..... bueno, cosas de la enseñanza entre curas.

Y al registrarse en el hotel se sintió un poco raro cuando no anotó el nombre de ella sino de él.
En todo caso, el hotel se conocía como "gay friendly", por si acaso.

Y lo cierto es que toda la isla era amistosa, y a nadie le parecía extraño ver a un viejo con un joven caminando por ahí o montándose en una panguita a motor para pasear por el archipiélago bocatoreño de Panamá.

¿Quiénes quedaron en la capital? Los hijos y los nietos, quienes parecían estar de acuerdo con el viaje del viejo. Al fin y al cabo, a él le gustaba andar trotando por el mundo.

Y para el viejo, este trote parecía tener las mismas características de todos los anteriores: pasar varios días en un mismo lugar, conocerlo bien, reírse de los demás y de ellos mismos para regresar con unos años menos.

Como llegaron por la tarde, los dos caminaron por ahí, vidajenearon a los turistas y nativos y buscaron un lugar no muy caro para cenar.
Luego, a la cama porque el viaje había sido un poco tropezado por una violenta tormenta que los retuvo en el aeropuerto por más de una hora antes de poder salir y llegar retrasados a Bocas con el respectivo susto.

Un poco antes de perderse en el sueño se dijo: "Qué vaina.... en lugar de ella....." Pero le agradeció la compañía.

Bueno, ella habría exigido una cama doble y no dos sencillas. Y habrían "celebrado" la llegada al nuevo habitat temporal.
Ahora no había nada que celebrar.