jueves, 19 de noviembre de 2009

-4-

El restaurante estaba frente al hotel. Estaba lloviendo bastante y había que cruzar con paraguas encima. Pero el muchacho iba bien preparado, y echó un brazo sobre los hombros del viejo y lo cruzó al caserón trasladado desde El Marañón hasta Isla Colón.
Adentro, un destartalamiento ordenado con luces tenues y velas en las mesitas, acompañado de un menú transportado del Lucas Cardón de París. ¡ En Bocas del Toro!
El viejo pidió una copa de vino que le quemó el estómago..... no debía tomar nada alcohólico en estómago vacío. Y así empezó el retorno del escape.
De regreso al hotel decidieron ver una película y resultó que apareció una escena sobre el fallecimiento de una mujer.
El viejo empezó a sentir un vacío en su interior. Como si le hubieran removido todas las entrañas, menos el corazón -- que se desbocó latiendo -- y le apareció una sensación de terror que le provocaba salir corriendo hasta que alguien lo apañara entre sus brazos.
No quería asustar al muchacho. Y prefirió salir del cuarto a caminar por el pasillo. Pero el pasillo se había acortado y las paredes se le estaban pegando a sus brazos. De manera que, regresó a la habitación.
-"Tengo un ataque de pánico." Y no tengo nada que me ayude.
-"¿No trajo nada de lo que su hijo le ha mandado?"-