jueves, 24 de diciembre de 2009

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Notó que las paredes de la recámara no se acercaron a su alrededor, lo cual ocurría con frecuencia en su apartamento en Panamá. Y se sumió en un plácido letargo que se convirtió en un sueño profundo, despertando por un rayo de luz que brilló directamente en su cara.
Y luego de completar su ritual de baño, afeitada y alguna calistenia se fue directamente al salón de desayunar, donde constató que todas las mesas estaban ocupadas. De manera que le preguntó a un joven si podía sentarse a su mesa, lo cual aceptó.

La conversación se dió en francés ya que el compañero era suizo y estaba participando en una convención internacional de una casa farmacéutica.

Brasil había sido la punta de lanza en el desarrollo y distribución de medicamentos genéricos contra el VIH, siendo ésta el tema de conversación durante el desayuno. Y el viejo se sintió en terreno seguro ya que había trabajado en el tema desde el primer caso en Panamá.

En general, se sentía a favor del desarrollo de medicamentos genéricos. Empero, había la pequeña sospecha de que no fueran tan buenos como los originales. Pero lo importante fue que concluyó que su salud mental estaba bastante bien ya que pudo hablar del tema con la misma fuerza que en los viejos tiempos, y hasta sintió deseos de ponerse más al día.

Aunque, al terminar el desayuno y despedirse, ya de camino de regreso a su habitación, se preguntó: -"¿Por qué me senté con un varón? Había varias damas comiendo solas."