lunes, 28 de diciembre de 2009

El retorno

-31-

El muchacho decidió regresar a Panamá. Casi veinte años en Roma fueron suficientes para darse cuenta de que su libertad y amor propio no podían seguir en venta.
Sus visitas al Monte Caprino en la madrugada ya habían perdido su magia.
-"Ya estoy viejo y ni me miran."
Y, en efecto, llegó a Roma con el entusiasmo de sus veinte años y la protección de uno de sus levantes que le propuso una vida de lujo a cambio de su cuerpo... y tal vez de su alma.
No le fue difícil arreglar la legalización de su estadía en Italia. Eran los tiempos en que dicho país necesitaba de inmigración profesional joven, especialmente en el área de enfermería. Además, su patrocinador tenía toda la palanca necesaria.