miércoles, 30 de diciembre de 2009

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Había estudiado enfermería en la Universidad de Panamá, y se había graduado muy joven, casi coincidiendo con la aparición de Aldo, unos quince años mayor que él. Éste estaba realizando una consultoría para una organización internacional de salud. Y en una de las actividades conoció al muchacho.

El médico italiano no tuvo ninguna dificultad en entablar una conexión con el enfermero. Ambos eran jóvenes, aunque en diferente grado, y sabían lo que querían. Aldo se imaginó al chiquillo en su apartamento en Roma, y el recién profesional se visualizó huyendo de Panamá e inmerso en una sociedad más "libre."

El muchacho era bastante reservado, y mantuvo sus planes en secreto. Aunque, el gremio de enfermería era un poco más flexible, y algunos colegas supieron que estaba haciendo gestiones administrativas para tener todos sus documentos profesionales en orden para emplearse en Italia, país que estaba confrontando una escasez importante de enfermeros.

Además, molestó un poco a su comunidad perder uno de los poquísimos enfermeros en un país en el cual la profesión era ejercida mayoritariamente por mujeres.