miércoles, 13 de enero de 2010

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Cuando Aldo regresó se sorprendió de la facilidad con que el muchacho se desenvolvió en el aeropuerto y al entrar a una heladería para celebrar su regreso.
Luego fue más notorio el progreso posterior en la clase de preparación para el parto.

Ya había dejado de ser analfabeta en italiano y se podía pronosticar su aceptación en cualquier hospital como enfermero especializado.

Fue en esta etapa que Aldo inició los trámites para obtener tanto el permiso de trabajo como la visa de residencia. Y, como era de esperarse, era una etapa apropiada para ingresar a la fuerza socio-económica-laboral italiana. Por lo que al cabo de casi un año el joven obtuvo su status migratorio permanente.

Aunque, Aldo no dejaba de enviar mensajes sobre su inherencia en el asunto. El meta-mensaje era claro: -"Soy tu dueño." Y lo anterior se acompañaba de una advertencia: -"No tienes que poner ni un centavo. Yo lo pago todo... aunque trabajes."

En Panamá situaciones como éstas eran definidas en la terapia de grupo como prostitución de altura... pero, en general, sí había la creencia de que "el que más tiene paga..." A lo que el terapeuta añadía: -"El que paga manda."

4 comentarios:

Anónimo dijo...

No siempre es así doctor hay mujeres que pagan y el hombre manda será que entre los gay la sumisión ante el que paga si cuenta.

omega

alejandro canton-dutari dijo...

Recuerda que esto es una novela y no un libro de texto.... y es ficción.
A.d.o.

Anónimo dijo...

Pero es que Machito ahora en Italia lo imagino como si fuera algo real. Usted sabe hay que "vivirlas" para gozarlas o criticarlas es parte de la emoción.

omega

alejandro canton-dutari dijo...

No sé si este personaje es Machito.... la novela aún está en su creación...
A.d.o.