martes, 19 de enero de 2010

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El Monte Caprino no estaba incluído en la ruta de los turistas, aunque estaba ubicado a la derecha del gran monumento a Vittorio Emanuelle conocido como La Tarta y para aquellos que por curiosidad se adentraban en el bosquecillo se encontraban con suaves colinas atravesadas por angostos trillos, algunos empedrados y otros de tierra seca.

Lo más agradable de caminar por el Monte era andar entre arbustos y árboles que tendían a brindar una sombra acogedora y aún en el ferragosto protegían contra terrible calor veraniego italiano. Además, se percibía un aura de intimidad pero que, curiosamente, no parecía aprovecharse.

El muchacho que sí se sintió atraído por el lugar pudo observar que había mayor presencia de carabiniere o policías que en otros ámbitos de la ciudad. Y, siendo una persona bastante curiosa, preguntó en el hospital qué tenía de particular el parquecito.

-"Gli finocchi"- fue lo que le dijeron, añadiendo luego que ese era un punto de encuentros sexuales muy conocido, especialmente de noche.

Y con esta información fue presentándose la curiosidad particular del joven enfermero.

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