miércoles, 3 de febrero de 2010

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Durante la presentación hubo un momento en que el recuerdo de Panamá a través de los cantos se le hizo demsiado emocional. Y escuchó el "Cabanga no Comeré" de Brenes entre lágrimas. A esto se sumaba el elemento de orgullo que sentía por ser panameño ya que el nivel del coro era excelente, haciendo gala de fiato apenas perceptible.

Al final, buscó primero a su amigo médico, especialmente para asegurarse de haber reconocido al Doc después de tantos años.

El terapeuta convertido en cantante le reconoció el rostro pero no recordó su nombre. Pero el muchacho recordó que era una característica antigua de la memoria del doctor. Mas, aparte de ese detalle el fulano le salió con: -"Te viniste a Roma a lo chepano." -"Pero le aseguré a tu madre que te iría bien. Y creo que no me equivoqué.... ¿Y el médico que te trajo aún existe?"

La respuesta no se hizo esperar. -"Aquí estoy, doctor, y quisiera que salgamos a dar una vuelta... El gelato es delicioso y el espresso no se queda atrás." -"De paso, me llamo Aldo."

-"Pues me apunto para el espresso-" y siguió - "Tenemos libre mañana."

Y quedaron en que el joven pediría el día libre. Aldo ya lo estaba y lo recogería en el hotel desde donde podía ver San Pietro desde un agujero en la cerradura de una puerta en una de las siete colinas que rodean Roma.

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