domingo, 10 de enero de 2010

Fidelidad vs. Lealtad II

Un lector me envió esta publicación del Dr. Álvaro Gómez Prado:

Creo que deberíamos iniciar haciendo algunas diferencias en concepto. Es decir, si lo vemos más de cerca, muchas veces confundimos el asunto de la fidelidad (Según la RAE: Lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona.) con el de la monogamia (Según la RAE: Régimen familiar que veda la pluralidad de esposas.). Lo cierto es que estos dos conceptos se confunden frecuentemente pero, más allá de las confusiones, es importante decir que ni la monogamia, ni la fidelidad son biológicas.

Pero el ser humano ha evolucionado inteligente y consciente de sus afectos y su propia existencia. Este hecho por sí mismo ha permitido que nos movamos, como especie, hacia la creación de sistemas sociales, psicológicos y económicos mucho más complejos que aquellos formados por otras especies. Estos sistemas requieren de ciertas normas para su funcionamiento, una suerte de “reglas del juego” para que todo funcione moderadamente bien. Es decir, estos sistemas, además de ir más allá de nuestra biología, también está basado en distintas suposiciones sin las cuales el sistema pierde estabilidad. Una de esas suposiciones es que las personas forman parejas que tienen una larga duración y con quienes mantienen relaciones afectivas y sexuales que dan como resultado más personas (hijos) que perpetúan el sistema y lo mantienen vivo.

Este sistema es un invento humano. Lo único validado por la biología dentro de ese sistema es el hecho de que la gente tiene hijos para perpetuar la especie (nótese que lo que se debía perpetuar es la especie, no el sistema social o económico).

En ese sentido, el ser humano no necesariamente está programado para mantener una sola pareja, pero nuestra psicología y nuestra cultura permite que varios seres humanos sí puedan llevar relaciones con una sola pareja durante largos períodos de tiempo.

Ahora bien, la monogamia sí es posible y muchos seres humanos son perfectamente capaces de practicarla. El concepto de fidelidad, por otro lado, es más complejo, especialmente para la gente gay. Paso a explicar:

Ser monógamo significa tener una sola pareja, pero ser fiel significa cumplir un trato hecho por las partes, lo cual me hace apuntar hacia el hecho de que las parejas heterosexuales tienen supuestos creados socialmente, de los cuales parten. Una vez se unen, los heterosexuales occidentales suponen y esperan que su pareja no mantendrá relaciones de pareja con otras personas, muchas veces “hasta que la muerte los separe”. Pero muchos homosexuales no tienen eso.

Recordemos que las relaciones homosexuales no son una copia de las relaciones heterosexuales. Así que no están socialmente reguladas de la misma manera en la mente colectiva de la humanidad. Las parejas homosexuales deben sentarse y hacer acuerdos sobre cómo será su relación y qué esperan el uno del otro. Si soy homosexual y no le digo a mi pareja lo que espero, ¿Cómo quiero que lo cumpla?

Existen parejas cuyo acuerdo implica que pueden tener sexo con otras personas siempre y cuando no se den enamoramientos fuera de la pareja. En este caso, tener sexo con gente fuera del matrimonio no implica monogamia, pero sí implica fidelidad. ¿Me explico?

El truco está en sentarse a hablarlo, un error muy común que he encontrado en las parejas homosexuales es que no llegan a un acuerdo sobre cuáles son las reglas del juego para ellos. Y sin reglas claras, no pueden acusarse de “hacer trampa”.

Aunque no todos, mucha gente SÍ PUEDE SER MONÓGAMA Y FIEL, pero deben hacer acuerdos primero.

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