viernes, 15 de enero de 2010

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Durante su primer año pudo mantenerse totalmente dedicado a su trabajo y a lo que él llamaba sus "atenciones de pareja," que más bien eran atenciones a Aldo. Y lo cierto es que tampoco le quedaba mucho tiempo para otras actividades.

Empero, un día tuvo una experiencia inesperada durante una de las sesiones con una pareja que estaba supervisando para su próximo parto. Todo empezó de una manera bastante inocente.

Los Manfrini, un binomio de alrededor de 25 años cada miembro, habían asistido a todo el proceso de preparación en el cual el joven experto era el instructor. Pero en la última sesión el muchacho se percató de la insistente mirada del futuro padre.

Rápidamente hizo una evaluación del Sr. Manfrini y concluyó que estaba en un valor de EDAS-3, significando que le resultaba atractivo tanto estéticamente como sexualmente. Ésto ya lo había aprendido en las terapias de grupo hacía años en Panamá. Y sabía que debía tener cuidado porque la siguiente etapa significaba que estaría dispuesto a aceptar una actividad sexual si el sujeto lo sugería. En todo caso, él no tomaría la iniciativa, que ya sería subir al máximo nivel.

¿Qué le hizo ubicarse en EDAS-3 ante el futuro padre? Sintió el descenso de una gota de fluído seminal o Fluído de Cowper a través de su uretra y, aunque no sintiera erección, para él ya era señal de que su cuerpo estaba preparándose para un encuentro sexual.