miércoles, 20 de enero de 2010

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Parte de la "picazón" parecía debida a la nueva ausencia de Aldo, quien se había trasladado a Médicos Sin Frontera y había aceptado una permanencia de un año en Haití. Y, por muy altruísta que fuera la acción causaba mucha molestia por la falta de continuidad en la relación.

-"¿Por qué tienes que estar trabajando en una organización en la cual no puedes estar en un lugar por mucho tiempo?"- fue su interrogante.

-"Bueno, sí voy a estar meses seguidos, pero en Port-au-Prince" - le respondió en medio de una carcajada.

-"No le encuentro la gracia..... ¿para eso me trajiste desde América? ... mejor me hubiera quedado en Panamá."

Pero no le quedó más remedio que aceptar la situación. Aldo, por alguna razón sólo conocida por él mismo, no podía quedarse en su país a trabajar, y necesitaba vivir una aventura constante.

Por su parte, el muchacho se encontraba muy ocupado en su trabajo y no tenía tiempo para pensar mucho sobre la extraña situación de pareja. Y en esta ocasión Aldo regresaría cada tres meses por una semana.

Al final, pensaba que habría una compensación ya que el médico siempre dijo que quería comprar un piso en Panamá para, eventualmente, irse a vivir allá.

Pero, la psique del enfermero parecía estar preparando una protesta.