miércoles, 27 de enero de 2010

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Excepto aquello de desempeñarse como "prostituto de altura" le había provocado cierta culpabilidad inicial, pero la neutralizó manteniendo una fidelidad total. Aunque estaba convencido de que Aldo no la cumplía.... pero, era el precio a pagar.

Se convenció de que había emulado el rol de su madre, quien siempre excusó las infidelidades del marido con la justificación latinoamericana de "él es hombre..." y "si se va no tendremos quien nos mantenga..." Aunque sí cuestionaba lo de no tener lo de la manutención. Él podía solo, pero había decidido que no fuera así.

Pero entrar al río fue como regresar al útero materno pero frío y no tibiamente protector. Salir del agua buscando mejor temperatura fue como un renacer. Y algo en su interior le dijo que debía haber algo que produjera mayor calidez emocional. Ya la frialdad de su estilo de vida le estaba empezando a congelar sus sentimientos.