viernes, 15 de octubre de 2010

"Lo que cuesta salir del clóset" -- Vannie Arrocha Morán -- Suplemento Ellas

Lo que cuesta salir del clóset
Vannie Arrocha Morán
Muchas personas que tienen una orientación sexual hacia su propio sexo o son bisexuales, optan por reprimirse por temor al rechazo de familiares, amigos o de perder respeto en su trabajo.

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Photostogo
En 2010 dos cantantes expresaron su homosexualidad. En marzo, el puertorriqueño Ricky Martin dijo a través de su página web: “Hoy acepto mi homosexualidad como un regalo que me da la vida”, y recientemente el italiano Tiziano Ferro declaró su orientación sexual hacia su mismo sexo a la revista Vanity Fair.

En una carta, Martin señaló que ya no le tenía miedo a su naturaleza, mientras que Ferro dijo que no consideraría más su orientación sexual como “un monstruo”.

En septiembre, el panameño Agustín Clement anunció públicamente que él y su pareja César Pereira firmarían un Pacto Civil de Solidaridad, en el Consulado de Francia.

Según el doctor en psicología clínica Álvaro Gómez Prado, la sexualidad es algo tan importante en la vida de un individuo que no se puede suprimir; hacerlo puede acarrear consecuencias para la salud.

Sin embargo, la persona homosexual, lesbiana, transgénero, bisexual y HSH (hombres que tienen sexo con hombres) tratan de “ocultar su sexualidad porque están asustados por el rechazo”.

Una verdad oculta.

En un sondeo realizado en www.ellasvirtual.com, donde participaron 500 lectores, el 83.4% indicó que tiene un amigo o amiga con orientación sexual hacia su mismo sexo.

No obstante, el 40.8% señala que su amigo o amiga no le ha expresado su homosexualidad o lesbianismo.

Lo que pasa es que en la cultura panameña no es bien recibida la condición homosexual de las personas, porque “se nos ha enseñado que es algo malo”, dice Gómez Prado.

Para el doctor en psicología clínica y sexólogo jubilado Alejandro Cantón, mantener oculta la orientación sexual es “estresante, agobiante y peligroso, tanto socialmente como para la salud mental”.

Agrega que “la persona tiende a vivir con el temor de ¿se estarán dando cuenta? ¿Lo notarán?”.

Mantener la sexualidad reprimida puede causar problemas de salud mental, ideas suicidas, uso de drogas y promiscuidad, la cual se da por relaciones casuales ocultas, advierte Gómez Prado. 

Aunque lo más sano para estas personas sea poder expresar su sexualidad, si el mundo en el que gira no está preparado para escuchar su verdad, entonces afrontará duros obstáculos, apunta el galeno.

Para Ebrahim*, de 31 años, con que su madre esté enterada de su homosexualidad y lo acepte es suficiente. “Soy una persona reservada, me gusta mantener mi vida personal de forma privada”.

“En el trabajo hay rumores, eso no me estresa pero sí me cuido porque hay personas que utilizan eso para dañarte. No quiero que se afecte mi crecimiento profesional”, expresa el joven ingeniero.

Rechazo familiar.

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Vanessa* le ocultó su orientación sexual a su madre por ocho años y a su padre por 12. Photostogo
Paulo*, de 19 años, estudia publicidad y mercadeo y trabaja en un centro de llamadas. Él cuenta que hace tres años su madrastra le encontró una carta que le había escrito a su pareja de ese entonces. Añade que su padre, al enterarse de su homosexualidad, lo envió a un psiquiatra.

“Mi familia paterna es muy religiosa, me obligaron a meterme al coro de la iglesia evangélica.

Mientras iba a la iglesia me  trataban bien, cuando decidí tener mi vida propia, una pareja, dejaron de hablarme”.

Agrega Paulo “me duele, pero me siento mejor, ahora estoy rodeado de gente que me quiere aunque sea como soy. Creo que tus amigos se convierten en tu familia”.

Cuenta que su padre le prohibió regresar a su casa y que lo desheredó, “me amenaza con que si vuelvo a la casa me va a sacar con un policía. Me fui a vivir con mi mamá. Mi mamá conoce a mi pareja y se llevan bien”.

Para Paulo, el apoyo de su madre “es lo mejor que me pudo pasar. Ella me acepta como soy, incluso me comenta que si algún día me llego a casar, quiere que la invite a mi boda”.

Por su parte, la madre de Paulo también tiene creencias religiosas pero  no juzga a su hijo, aunque acepta que hace poco habla con él sobre el tema.

Recuerda que comenzó a ver señales en su hijo desde que tenía tres añitos. Cuenta que se ponía una toalla en la cabeza como peluca y bailaba como la niña del comercial de televisión.

Derrumbar un sueño.

Cuando su hermana lo delató con su madre hace aproximadamente 10 años, Ebrahim* lloró, pero no por él, sino porque “sentía temor de arruinarle el sueño a mi madre de ver a su hijo casado y con hijos”.

Recibir esta noticia le cuesta a los padres, porque “las expectativas que ellos tenían para esos hijos tienen que cambiarlas. Por ejemplo, si tienes una hija piensas que se casará de blanco con un muchacho y que va a ser mamá, y si te dice: ‘soy lesbiana’ entonces los papás se asustan mucho”, explica el psicólogo clínico Gómez Prado.

Según el sexólogo Cantón, “la madre tiende a preocuparse más por las dificultades que pueda afrontar el hijo.

Generalmente ella suele saber pero prefiere no confirmar. El padre tiende a esconderse tras la negación”.

Hoy Vanessa*, de 31 años, acepta ser lesbiana y su familia también, pero cuando tenía 16 años intentó suicidarse porque en su escuela se corrió la voz de que tenía una relación con una de sus compañeras, situación que negó hasta cumplir los 18 años.

Recuenta que cuando decidió sincerarse con su madre, esta “lloró por dos años. Yo tenía que ver a mi pareja de ese entonces en su casa y en casa de mis amistades de la barriada. Todo menos que mi mamá la viera para no hacerla sufrir. Pero jamás me rechazó”.

Su padre se enteró cuatro años más tarde y al principio la rechazó, pero indica que ahora la acepta y que incluso cuando tiene pareja sentimental la puede llevar de visita a la casa de sus padres.

‘Que nadie nos vea’.

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Ebrahim* asegura que cuando su madre confirmó su homosexualidad lloró por romperle sus sueños de verlo casado, con esposa e hijos. LA PRENSA/Oliver Meixner
Tomarse de la mano, un beso en medio del parque, tomarse un batido de un mismo carrizo, lo que suena tan romántico si lo hace una pareja heterosexual, golpea la vista si lo hace una pareja homosexual.

“El que decide tomarse de la mano en la calle debe estar preparado para la burla. Para evitarme la burla prefiero no hacerlo. Uno vive en un mundo donde no se siente totalmente cómodo”, expresa Ebrahim.

Álvaro Gómez Prado sustenta que si las personas con diversidad sexual pudiesen expresar su condición sin ser juzgadas, tendrían relaciones más duraderas y menos promiscuidad.

Tratando de ocultarle su diversidad sexual a su madre, Alfredo* se iba de su casa para pasar unos días con su pareja, pero su madre llegó a pensar que estaba involucrado con drogas. Optó por decirle la verdad para sacarla de la angustia.

“Principalmente se lo dije para que supiera por qué me iba de la casa por mucho tiempo, para que supiera dónde estaba. Fue un alivio. Desde ese momento ella ha sabido el nombre de las personas con las que salgo”.

Alfredo coincide con el argumento del doctor  Gómez Prado, quien dice que antes de que su madre conociera su naturaleza, sus relaciones clandestinas no pasaban de meses.

Ahora vive en unión libre con su pareja y la relación ya cumplió tres años. “Él conoce a toda mi familia y mi mamá le preguntó que por qué no se queda en su casa cuando viaja por trabajo a la provincia donde ella reside”.

Expresión adolescente.

Hay gente que ha esperado cumplir 60 años para confesarle a su familia su homosexualidad, asegura Gómez Prado. Sin embargo, en la actualidad muchos adolescentes lo expresan.

“Algunos papás traen a sus hijos para que el psicólogo los cambie, eso es un error porque ningún psicólogo está capacitado para hacer eso, incluso en otros países te quitan la licencia si intentas hacer algo así, porque no hay técnicas creadas para ello. Hay otros papás que los traen a los psicólogos porque quieren prepararlos para las dificultades que puedan tener [por su orientación sexual]”, argumenta el terapeuta.

Para él, que las generaciones más jóvenes estén revelando su orientación sexual se debe a que “la sociedad está un poquito más abierta a la idea, y eso está facilitando que nuestros muchachos hablen de su sexualidad y se pueda prevenir que los jóvenes desarrollen depresión, ansiedad e ideas suicidas”.

Al final, el expresar o no a sus seres queridos si se tiene una diversidad sexual no es una obligación, afirma Cantón, porque es primordial salvaguardar la salud mental de la persona.

“¿Logrará lidiar con las consecuencias negativas, tanto propias como a causa de las reacciones de los familiares o amistades? No es una obligación salir del clóset”.

Los nombres han sido cambiados.

Opinión de los lectores

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Según el doctor en psicología clínica Álvaro Gómez, las últimas generaciones están expresando a más temprana edad su orientación sexual. Photostogo
Durante las dos últimas semanas del mes de septiembre, en www.ellasvirtual.com se mantuvo un sondeo que preguntaba a los lectores si tenían amigos homosexuales. Los navegadores no solo se limitaron a contestar el sondeo, sino que escribieron sus comentarios.

• Respeto la decisión y forma de pensar de estas personas, lo que no apruebo es que adopten hijos, ya que éstos no piden vivir en estas circunstancias.

• Limpio una casa de un matrimonio homosexual. Son excelentes personas, súper educados, ambos trabajan, muy cultos al hablar, no son amanerados. No tienen relaciones casuales, por eso se casaron en otro país, viven felices y son exitosos.

• Este sondeo es algo suspicaz, al ser homosexual no se deja de ser amigo, hijo, persona, uno debe querer por quien es, no por lo que se es, la homosexualidad es una condición biológica que nadie debe criticar ni mucho menos condenar.

• Siempre me ha llamado la atención la frase: Dios nos creó a su imagen y semejanza, porque eso quiere decir que Dios tiene varios rostros, dos sexos, distintos colores de piel.

Tengo una amiga que es homosexual y ella es muy feliz con su pareja, tienen años de estar juntas y me pregunto quiénes somos nosotros para juzgar. Me molestan las personas que los discriminan. Creo que toda persona tiene derecho a sentirse amada y a ser feliz, sea la inclinacion que tenga.

• Al Dios decir que nos creó a su imagen y semejanza no quiso decir que era como los humanos, de carne y hueso, sino que seríamos como él en sentido moral y espiritual, con capacidad de juzgar, crear y amar. De amar en el sentido puro y no del que los seres humanos quieren imponer con la supuesta inclinación sexual, cuando en realidad solo Dios creó el hombre y la mujer. Uno complementa al otro.
http://www.ellasvirtual.com/history/2010/10/15/actualidad_2.asp