jueves, 15 de diciembre de 2011

Non presence vs absence / No presencia vs ausencia

As Winter Solstice approaches so many social events take place -- Christmas, Hannuka, New Year -- that tradition dictatates should be a clan or family celebration.
As the years have gone by and my set of hair becomes more frail and less dense, so has the number of members of my family.  All are missed during the gatherings. 
Nevertheless, a few days ago I experienced something quite unique.  It happened during my mother-in-law's 96 birthday celebration.  My immediate family was present -- three sons, daughters-in-law and my grandchildren.  In due time, we all gathered around Tita's birthday cake and sang Happy Birthday.  It was a happy moment, especially when the children decided not to complete blowing the birthday candle and allowed their great-grandmother to do it.
I was taking the birthday picture when suddenly I felt a weight on my chest, and a longing.  It downed on me that Emita was not present.  The awareness produced an almost physical pain. 
Since my wife died I have always felt her absence.  I just realized that her not being present has a different meaning.
And, definitely, there will be moments when I wish she were making up a menu, greeting every new arrival with a smile... telling me what to do. 
Yes, feeling her absence I can rationalize.  Feeling her non-presence I can hardly get used to; it is such a shame that this happens in a happy season.
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ESPAÑOL
El solsticio de invierno se acerca acompañado de eventos que conocemos -- Navidad, Hannuka, Año Nuevo.  La tradición lo celebra en reunión familiar o de clan.
En la medida en que los años han pasado y mi cabello se ha hecho menos denso y abundante, igual ha ocurrido con el número de miembros de la familia.  A todos se les extraña durante estos eventos.
Hace unos días experimenté algo especial.  Ocurrió durante la celebración del cumpleaños 96 de mi suegra.  La familia cercana estaba presente -- tres hijos, tres nueras y los nietos.  A su momento nos reunimos alrededor del pastel de cumpleaños de Tita para cantar el Feliz Cumpleaños.  Fue un momento divertido, especialmente cuando notamos que los niños no corrieron a apagar la velita, y permitieron que la bisabuela lo hiciera.
Yo estaba tomando las fotos del momento cuando repentinamente sentí un peso en mi pecho acompañado de una añoranza especial.  Caí en cuenta que Emita no estaba presente.  La realización me produjo un dolor casi físico.
Desde que mi esposa falleció siempre he sentido su ausencia.  Mas, descubrí que no contar con su presencia tiene un significado diferente. Y, definitivamente, habrá momentos en que quisiera que estuviera presente preparando un menú, dándole a bienvenida a los comensales, diciéndome qué me toca hacer.
Sí, puedo racionalizar su ausencia.  Aunque experimentar su no presencia es algo a lo que no me puedo acostumbrar. Lástima que esto ocurra durante una época que debe ser de alegría.

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