jueves, 28 de noviembre de 2013

Viernes Negro en Panamá / Panama´s Black Friday

A propósito del Viernes Negro en Panamá ( tomado de "¿Recuerdas…en tus sueños?")

Corriendo contra la corriente
Hace un par de décadas vivimos en una dictadura militar, algo que no espero revivamos. Pero aunque mucha gente se adaptó arrimándose a la autoridad para sobrevivir, también hubo un gran movimiento cívico al que se le llamó Cruzada Civilista -- la contraparte de la militar -- y por armas tenían ollas y sartenes repicados por utensilios de cocina. Y todos los participantes vestían de blanco.
No perdamos tiempo porque eres lo suficientemente mayor como para que se te grabe una escena que será un déjà-vu en un futuro no lejano.
Sostuve a mi nieto lo más fuerte que pude y me aseguré de que nuestros cordones de plata se entrelazaran para mayor seguridad. Inicié el vuelo trazando un gran círculo y al completarse nos dirigimos al centro y suavemente nos deslizamos hacia la tierra. 
Estamos en Vía Porras. Mi esposa y yo estamos caminando junto a cientos de personas todas vestidas de blanco. No sé hacia dónde nos dirigimos, pero el mensaje de “radio bemba” era que caminásemos por todas las calles de la ciudad. Lo importante era que nuestro descontento se sintiera.
De repente varias chotas aparecieron, cada una con su sirena a todo volumen, y los policías se apearon y empezaron a correr hacia la muchedumbre. A su vez disparaban latas con gas lacrimógeno que se esparcía al hacer contacto con cualquier objeto ya fuese humano, animal y demás.
Tu abuelita entró en pánico y yo estoy corriendo tras de ella. Ella avanza hacia los militares y no con la corriente huyendo de ellos. Y un muchacho que corre un poco delante de ella parece que les va a tirar algo, pero lo han tumbado y lo están pateando.
Acabo de alcanzar a mi esposa, la agarré por la cintura con mi brazo y me la he llevado con sus pies en el aire salvándola de pasar por lo menos un día en la cárcel, como le ocurrió a varios amigos, tanto hombres como mujeres. Nos escondimos detrás de una pared ornamental de una fábrica de ropa, y algunas personas que ya estaban ahí me pasaron un trapo empapado en vinagre para que nos pusiéramos sobre los ojos para disminuir el ardor del gas lacrimógeno.
Ese día todavía se recuerda como el Viernes Negro, y tu abuelita siempre se sintió muy orgullosa de no huir con la corriente sino correr en contra de ella para “enfrentar el enemigo.”
***

Running Against the Flow

A couple of decades ago we lived in a military dictatorship, which is something that I hope we won’t live in again. But even though many people cope with and even kiss up to the authorities to survive at that time a huge civic movement was organized. It was called the Civilistas -- civilians as opposed to military -- and their arms were pots and pans on which they beat with kitchen utensils. And the participants all dressed in white.
We must hurry because you’re old enough imprint a scene that will be a déjà vu, and which may protect you from siding with any dictatorship in the near future.
I held my grandchild as tight as I could and made sure that our silver chords intertwined for added security. I started to glide into a very wide circle and veered towards the center and slid to the earth.
We are in Via Porras and my wife and I are walking among hundreds of people. We are all wearing white outfits. I really do not know where we are heading, but the message by mouth was to walk on all city roads. We just had to make our dissent be known.
All of a sudden several paddy wagons have appeared with their sirens as loud as ever and policemen are running towards the crowds. They are shooting canisters with tear gas, which explode all around us.
Your grandmother just panicked and I’m dashing after her. She is running towards the military and not away from them. And a fellow who is doing the same thing has the intention of throwing something at them, but he's been tackled and he’s being kicked all over.
I just caught up with my wife, grabbed her by the waist, and carried her away from a sure day in jail, which is where many of our friends ended up.
We hid behind a decorative wall of a factory and some people handed us cloths drenched in vinegar to diminish the sting of the tear gas.

That day is still remembered as Black Friday, and your grandmother felt proud of how she did not run with the flow, but against it, to meet the enemy.

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