jueves, 19 de diciembre de 2013

Elsa by Allison Bruning (Review)

Elsa (The Secret Heritage) by Allison Bruning
Reviewed by Alex Canton-Dutari
This novel -- the first of The Secret Heritage Series -- has all the elements necessary to be a success. The family saga is very well developed, and the psychological traits of the main characters are faithfully portrayed. In fact, I found the ability of Ms Bruning to see through Franklin's eyes to be unique. The rituals surrounding a death in the family were surprisingly similar to those still followed in some parts of my area of the planet. And the sexual scenes are well written. The story is able to elicit strong emotions towards all the characters.
Knowing that this book is the beginning of a series had one downside: The ending left me out on a limb. Therefore, I felt that the book was not finished, even if it is obvious that the saga will continue.

jueves, 5 de diciembre de 2013

The Bastard Child by Sean P. Hoggs (Review)

The Bastard Child by Sean P. Sean Hoggs
Reviewed by Alex Canton-Dutari

I usually react negatively when a book starts with a foreword/review of the book. Especially when I feel that the idea is to make up for weakness in content. But, the title and the cover photo drew me in.
When I reached the last page -- I could not stop once I started -- I needed to rest. It was a bumpy ride, including a few expressions that I attributed to transcultural peculiarities -- could of rather than could have, moms versus mom's, barley and not barely, and a few others. I was left with the feeling that I had read a testimony of how wretched a life can be, but that a ray of light may shine through.
As a former clinical psychologist I can attest that child abuse leaves such scars that most of the times the victim is rendered incapable of recovery, either physical or emotional. Though these signs remain, in this autobiography the message is clear: Once responsibility is assumed hope and actual life success is possible.
In closing, I have always believed that change is produced from one generation to another. Hoggs proved this by making sure that his next generation would produce no bastard children. A wonderful lesson.

domingo, 1 de diciembre de 2013

La Imaginación Terapéutica

La Imaginación Terapéutica
Alex Cantón-Dutari

Mi tío Rafael Cantón fue el primer psiquiatra que se estableció en Panamá -- graduado como tal.  Hoy día tiene 92 años y aún ejerce a tiempo parcial pero desde 1961 vive en California.
Recuerdo que siempre decía que cuando uno tenía una furia muy grande era reconfortante y terapéutico tomar el control mediante la imaginación.  - Puedes hasta asesinar a alguien y nada te pasará-
En estos tiempos de la política panameña, en la que nadie cree en nadie -- porque ni se tiene la seguridad de que un pariente en las altas esferas te ayudará si no le reportas un beneficio político -- se me han alborotado las ganas de probar la recomendación del Dr. Cantón.
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El primero que se me vino a la mente fue un político propietario de una empresa de guaro que y que pertenece a un grupo cuyo fundador era xenofóbico, pero con tanto carisma que ni los descendientes de sus víctimas recuerdan.  En fin, lo imaginé en una gran fiesta en la cual todos sus compañeros decidieron hacer una competencia del tipo adolescente imbécil.  Pero con tanta suerte, para mi imaginación, que el fulano se empujó un litro de Ron Abuelo de un solo tirón y, luego de la última gota, cayó en redondo, de cara al piso…. Y no se levantó más.  Lo tuvieron que levantar para llevar a la morgue.
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Después me imaginé en el Parque Omar -- ¿o era Gallegos, o Sanjur? -- y avisté un grupo de personas corriendo, como huyéndole a algo.  El que corría más rápido gritaba -- ¡Talingos! ¡Talingos! El grupo era de unas veinte personas -- jóvenes, de mediana edad, hombres, mujeres.  De lejos los observé hasta que me percaté de que le huían a una nube -- parecía una nube -- que definitivamente los perseguía.  De repente, la nube tomó forma de V, y descubrí que se trataba de un buen número de pajaritos panameños conocidos como bimbines. El líder se fue directamente a la cabeza delantera, y los demás le cayeron encima.  El atacado empezó a manotear para quitarse a la bandada de encima y se tropezó contra una piedra.  Cayó de bruces contra otra… Y no se levantó más.  Lo tuvieron que levantar para llevar a la morgue.
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En otro momento me encontré frente a una tarima en la que se habían colocado varias personas todas ataviadas con ropa de color rojo.  Me llamó la atención un fulano en particular, cuya camisa se abanderaba con el logo de una marca carísima -- ¿Y si se dicen trabajadores, de dónde saca plata para comprar algo así?  Por si las moscas -- ya me estaba convenciendo de que esto de imaginar cosas me podía poner en riesgo -- me retiré como unos cien metros.  El día estaba opacado y parecía que llovería en algún momento.  Iba a hablar un chaparro bigotudo que también era candidato a presidente.  Cuando empezó a hablar el cielo se oscureció, un par de relámpagos inquietaron a los presentes.  El candidato de los pobres -- así lo conocían -- iba enfadándose cada vez mas.  De una nube negra exactamente encima de la tarima salió un rayo que cayó en centro de la misma.  El escenario se partió en dos y todos los artistas cayeron de bruces contra el cemento inferior… Y no se levantaron más.  Los tuvieron que levantar para llevar a la morgue.
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- Vamos a la Belisario Porras - me dijo mi nieto - Se van a presentar todos los independientes.  Y allá fui a parar, pero no quise llevar a jovencito casi adolescente.  Ya no existía la estatua del antiguo presidente.  Parece que iban a develar una nueva que había sido patrocinada por el grupo.  Me los encontré todos en círculo alrededor de una base de piedra con un gran trapo rojo que cubría la obra.  No sé por qué recordé algo que me dijo un compañero del Cuerpo de Paz por allá por 1966 - "La mano de obra panameña es como la mano de obra de Kenya".  Hubo un par de discursos, todos girando alrededor del tema de no tener dinero pero… Uno que luego supe que era o había sido dirigente transportista, parado al lado de otro que tenía un cabello ensortijado no muy natural, otro que parecía muy tranquilo bajo su cabello blanco y otros que yo no reconocía, recibió el honor de halar la cuerda para develar la estatua.  La haló, pero pareció que se trabó.  Un segundo intento… nada.  Decidieron entre todos tomar el borde del trapo cobertor y halaron con fuerza.  "La mano de obra….."  Cayó la estatua y con ella la base.  Las piedras cubrieron a los candidatos, que cayeron de frente… Y no se levantaron más.  Los tuvieron que levantar para llevar a la morgue.
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Las inauguraciones de obras gubernamentales eran tan frecuentes que el asunto parecía convertirse en un carnaval frecuente.  Siempre me preocupó el Metro, que alguien metiera la pata y el sueño de muchos se convirtiera en la risa de pocos.  Pero todo resultó bien.  Y lo cierto es que quienes no tenían auto se veían  muy contentos.  Por primera vez llegaban a su trabajo sin haber tenido que madrugar como antes y regresaban a casa a tiempo para cenar y disfrutar un tiempo en familia.  Yo tenía que ir a una cita a mi policlínica del Seguro Social.  Para los viejos hay un servicio de laboratorio algo especial y había que llegar muy temprano.  Llegué y noté que mis compañeros enbastonados parecían molestos. -Es que van a inaugurar un servicio de algo y tenemos que esperar -  En un kiosquito me compré un café mientras miraba la tolda blanca que se había colocado para la llegada del presidente y su candidato.  Los viejos siempre encontramos cómo entretenernos para esperar… A estas alturas no hay apuro.  Al rato apareció un grupo donde, obviamente, un chaparro de cabellera blanca y un señor más alto medio calvo, eran los principales.  Todos se metieron bajo la tolda y en su turno dijeron sus discursos.  Los viejos solamente mirábamos con una sonrisa incrédula.  Entre sonrisa y sonrisa vimos -- sí, la vimos -- una ráfaga de viento y hojarasca procedente del parque contiguo al edificio.  La tolda se hundió y las varillas que la sujetaban cayeron sobre los presentes.  El de cabello blanco y su amigo cayeron de frente contra el pavimento…. Y no se levantaron más.  Los tuvieron que levantar para llevar a la morgue.
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Ahora recuerdo cuando Doña Elsi, una gran amiga de la familia, nos narró la recomendación del tío Rafa.  - Rafael… será terapéutico…. Pero no sabe igual.
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-¿Y ahora, por quién voto? Dímelo en mis sueños, Saramago -