jueves, 12 de junio de 2014

Como una polilla advenediza

Estoy escribiendo un librito que por lo menos ya tiene título:  Cuentos del Abuelo para nietos ajenos. Ya he completado cinco relatos cortos.
Por algún motivo estoy convencido de que no puedo escribir largo.  Mis descripciones no logran tener los detalles necesarios para hacer brillar el tono mate.
Pero lo que más me preocupa es que parece que se apagó el foco o eso que se llama inspiración, o por lo menos la disciplina de tomar lápiz y papel -- o sentarme a la computadora.
¿Alguien me podrá decir cómo buscar la luz de la inspiración, que imagino como una polilla que pasa repentinamente frente a mis ojos para luego esconderse entre mi ropa?

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