viernes, 12 de diciembre de 2014

A Different Christmas Present / Un Raro Regalo de Navidad

                                               A Different Christmas Present
                                                    By Alex Canton-Dutari

     Grandpa had been visiting toy stores quite often since October.  Most of them had been promoting Christmas and he wanted to make sure to choose the best presents for his grandchildren.
     Every time he thought that he had paired the appropriate toy with one of his tykes he faced the fact that the child already had it or had mentioned that his parents were getting it or the other grandparents would buy it.
     Clothing?  No way!  Christmas wasn't made for giving clothing, at least not to his kids.
Video games or stuff that grandpa couldn't pronounce were out of his financial league, even after saving all year for this season's presents.  The worst was knowing that children nowadays seem not to value money and will ask for a five hundred dollars item as if it cost just five.
     Abuelo always searched for what he called alternative options.  In this occasion he was considering not giving any presents, but he wasn't quite convinced as it is true that the whole mess of handing out stuff for Christmas started out when a little very poor kid was born but was visited by three kings who gave him gold, incense and mhyrr.  By the way, I still don't know what the parents of the baby did with the gold, because they were known as a family that lived in the limits of the poverty line.
         One morning Abuelo drove to the gym and was almost hit by someone driving a motorcycle.  Later on he saw a TV commercial and his imagination lit up.  He considered that the logistics could be a bit complicated, not for the children but for the parents.
    A few years ago Abuelo had been in China, and was taken by the way the Chinese dealt with private transportation and family.  Let's see… six grandchildren with an age span of 14 to 1… the eldest, Sara, could hold baby Albita, and the oldest boy, J, could hold Diego and Alfredo, and Javier could sit on the old man's lap.
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     Grandpa always held a Christmas gathering exclusively for his six grandchildren.  His small apartment had ornaments wherever they could be put and a small Christmas tree was decorated over the kitchen table.  Usually the gifts were handed out after eating pizza, waffles and soft drinks.  The parents waited in the back porch.
     When the children arrived the older ones always looked for the table where the presents should be.  In this occasion they didn't see any.  One asked: No presents?  Abuelo just said: It's different this year. 
     An air of resignation surrounded the grandchildren while they ate and drank all they could, and grandfather felt that there was a feeling of deception among the eldest.  Still, internally, he smiled.   
     Suddenly, a loud noise was heard in the street, unlike any engine they were familiar with.  They all looked out the window and saw a big motorcycle driven by a friend of the Abuelo.  All the children rushed outside and one commented something like I want one like that. 
     Grandpa went back into the apartment and, taking some precautions, crawled under his bed and pulled a big bag.  He held on to it and took it to the parking spot outside.  The
Children found it strange seeing Abuelo carrying what looked like a trash bag full of round things -- helmets of all sizes
     In no time at all the grandchildren found themselves wearing a helmet, and grandpa's friend placed each child in the appropriate spot and held by the next-to-oldest.
     - What is well learned is never forgotten - muttered Abuelo - and sat on the driver's seat.
     - Just one ride around the block, children!  Gramps started the engine and veered towards the beginning of the block riding Chinese family style.
     One of the mothers conversing in the back porch suddenly felt the silence…
     - Abuelo is not there nor are the children!
          It took less than a few seconds for all the parents to gather in the parking lot feeling scared out of their minds.  It didn't last long because soon they heard the rumbling of a motorcycle driven by Abuelo literally surrounded by his grandchildren all wearing well fitted helmets of different colors.  The noise produced by the engine and the children's laugh was not to be forgotten, ever.
     - Mom - J shouted.  - Abuelo gave us a Christmas gift without a gift.  Awesome!
     Abuelo was prepared to be scolded, but nothing happened.
     When everyone was inside grandpa's apartment he heard his eldest granddaughter, Sara, say what she always said when Abuelo came up with strange ideas:  That's my Abuelo.
     Ever since, grandfather's grandchildren eagerly await Christmas.  What kind of a present would they get this time?
    On the other hand, the parents always felt Christmas concerns

                                               Un raro regalo de Navidad

     El abuelo había estado yendo a los almacenes con mucha frecuencia desde el mes de Octubre.  Ya el comercio estaba haciendo sus promociones para la Navidad y él quería asegurarse de escoger buenos regalos para sus nietos.
     Cada vez que le parecía que había emparejado un juguete con uno de sus nietos en algún momento recordaba que éste ya lo tenía o había manifestado que sus padres u otros abuelos se lo comprarían.
     ¿Ropa?  Ni pensarlo -- la Navidad no es para regalar ropa, por lo menos no a los nietos.  Juegos de video o cosas que el abuelo no podía pronunciar estaban bastante fuera de su alcance financiero, a pesar de haber ahorrado durante todo el año para estos regalos en particular.  Y lo peor era saber que hoy día los niños no conocen el real valor del dinero, y lo mismo piden algo de cinco que de quinientos Balboas.
     El abuelo siempre buscaba lo que él llamaba otras opciones.  En esta ocasión la alternativa era no regalar nada, pero no se convencía por aquello de que si bien es cierto que todo el enredo se inventó a partir del nacimiento de un niño muy pobre, llegaron a visitarlo tres reyes que le regalaron oro, incienso y mirra.   Yo no sé, aún, que hicieron sus padres con el oro, porque siempre se les conoció como una familia que vivía en los límites de la línea de pobreza.
     En fin, una mañana salió al gimnasio y un fulano en su motocicleta casi lo choca.  Más tarde vio en la televisión una propaganda que le prendió el foco. Pensó que lo único complicado sería la logística, no tanto con los niños sino con los padres.
     Unos años atrás el abuelo había estado en China, y le llamó la atención la imaginación de los chinos para procurarse su transporte motorizado en familia.  A ver… seis nietos con una expansión de edad de 14 años a casi 1 año… La nieta mayor, Sara, podría sostener a la bebé Albita, y el nieto mayor, Jota, podría sostener a Diego y Alfredo, y Javier podría ir en las piernas del abuelo…
     El abuelo acostumbraba celebrar la Navidad en una fiesta especial exclusiva para él y los seis nietos.  Su apartamento se adornaba con un pequeño árbol bien alumbrado y rodeado de los regalos que se darían después de comer pizza, waffles y las bebidas favoritas de todos.   Los padres esperaban en el portal trasero de la casa.
     Cuando llegaban los niños, los mayores dirigían su vista a la mesa con regalos… En esta ocasión no vieron ninguno.  Y alguno preguntó ¿Y los regalos? A lo que el abuelo respondió: Este año es diferente.
    Resignadamente, los chiquillos comieron lo que les cupo y bebieron lo que quisieron, pero el abuelo realmente sentía un vaho de decepción entre sus nietos mayores.  Pero internamente se sonrió.
     En un momento se escuchó un ruido no común en su calle, y al asomarse vieron que un amigo del abuelo llegó en una moto bastante grande.  Todos salieron a verla, y alguno de los chiquillos dijo: - Yo quiero tener una como esa…
     El abuelo entró al apartamento y tomando las precauciones debidas se metió debajo de su cama y extrajo una bolsa grande.  La sostuvo bien y salió al estacionamiento de la casa.  Los niños se extrañaron de ver lo que parecía ser una gran bolsa de basura llena de… cascos de protección de varios tamaños.
     En pocos minutos todos los niños se vieron con su respectivo casco muy bien puesto en su cabeza, y el amigo del abuelo fue acomodando a cada chiquillo en un lugar apropiado de la moto. 
     - Lo que se aprendió bien nunca se olvida - dijo el abuelo - y se sentó al volante -- o al manubrio.
     - Una sola vuelta a la manzana, niños.  El abuelo puso en marcha la motocicleta y dieron una vuelta a la manzana al estilo chino. 
     En el portal a una de las madres le pareció que había mucho silencio…
     - ¡No está el abuelo ni los niños!
     Al poco rato estaban todos los padres reunidos en el estacionamiento, con gran cara de preocupación.  No les duró mucho tiempo porque al poco rato oyeron el ruido de una motocicleta y a la entrada de la calle avistaron al caballo motorizado que conducía el abuelo rodeado de los nietos, cada uno con un casco de color diferente.  El ruido producido por el motor y las risas de los chiquillos fue algo inolvidable.
     Llegaron a la casa, se estacionaron y poco a poco fueron bajando todos los niños.  El grupo se veía tan feliz que ninguno de los padres se atrevió a regañar al abuelo…
    - Mamá - dijo Jota.  El abuelo nos dio un regalo de Navidad sin regalo.  -¡Lo máximo!
     El abuelo estaba preparado para la andanada de regaños, pero nada ocurrió.
    Al entrar en el apartamento del abuelo solamente se oyó a la nieta mayor, Sara, que dijo lo de siempre: - ¡Ese abuelo!
     Desde aquella Navidad los nietos esperaban la siguiente pascua con curiosidad.
     Los padres ya tenían su ceño fruncido por la preocupación de Navidad.