martes, 3 de marzo de 2015

Mis Viajes Interiores....

  
Mis viajes interiores*

Yo era bastante joven cuando mi padre terminó su doctorado y decidió regresar a Panamá. Fue en el medio de una campaña política feroz. Y vivíamos en un pequeño apartamento cerca del Parque de la Catedral, donde la mayoría de las concentraciones políticas terminaban porque estaba muy próximo a la Presidencia.
Había un fulano llamado Arnulfo, quien era muy popular pero no tenía mucho apoyo de la Policía Nacional. Mas, todo lo que yo sabía era que en ese día en particular habría una marcha hacia la Presidencia y que él iba a decir algo en el parque.
Como las balas volaban muy libremente en esos días mejor presenciamos todo con la ayuda de la bola de cristal, que nos permitirá estar allí pero bien protegidos.
Y luego de un corto brinco astral al apartamento del abuelito los almohadones ya estaban flotando frente al cristal y abuelo y nieto se acomodaron en sus puestos.
En un abrir y cerrar de ojos se sintieron rodeados por el cristal y bien resguardados por una pared de vidrio entre ellos y los eventos que se estaban desarrollando frente a ellos.
Escucha, podemos oír a la muchedumbre cantar. Es el himno del Partido Panameñista y la gente está caminando desde la Avenida Central y posicionándose en los predios del parque donde una concentración política tendrá lugar.
Creo que estamos en algún día de Mayo 1951 y es alrededor de la una de la tarde.
Está lloviznando; nosotros no nos mojaremos, pero la muchedumbre sí se empapará.
Ahora veo que traen a alguien cargado en una silla. Y me recuerda una boda judía en la cual suben tanto al novio como a la novia a una silla y los bailan cargados por sus amistades. Pero el hombre no tiene ninguna novia a la vista.
Lo están trayendo al quiosco en el centro del parque, se baja de la silla y parece que se prepara para decir algo.
Pero mira. Mi hermanito, mi mamá y yo estamos viéndolo todo entre las rendijas de la ventana de madera del apartamento. Y creo que tu bisabuela parece asustada.
Y la lluvia se está recrudeciendo mientras el público empieza a refugiarse en las aceras y bajo los árboles. Algunos se retiran. Y mi madre cierra la ventana y es el final de mi asistencia a mi primera concentración política.
Unos días después mi papá entró y dijo: “¡Tumbaron a Arnulfo!” Se refería a que le habían dado un golpe de estado al Presidente.. Pero en mi imaginación pude ver cómo se había caído de la silla en que lo cargaban.
Aparentemente el país se mantuvo en un torbellino político durante los años 50, y nos cambiamos a un apartamento más grande detrás de los Correos Nacionales. Tal vez hubo otro golpe de estado porque recuerdo que escuchamos cohetes que resultaron ser disparos de algunas armas. Y mi hermano menor estaba seguro de que nuestro padre había volado desde su oficina en el Ministerio de Educación hasta la recámara de nuestros padres. Y después de unos días nos enteramos del asesinato de un amigo en la reyerta. Pero estábamos muy jóvenes para saber qué significaba el asunto.
La bola de cristal aguardaba tanto al niño como al abuelo. Y estaba ya encendida y llamándolos. Se sentaron en frente y luego de tres respiros profundos se sintieron envueltos por una ráfaga cálida que los indujo a un suave letargo.
Javier, estamos a un lado del Teatro Nacional y parece que han construido muchas casetas de votación. Y hay mucha gente en fila para votar.
Vamos a situarnos a un lado pero lo suficientemente cerca para escuchar porque es mi primera experiencia electoral.
Como puedes ver, ese chiquillo flaco soy yo. Mi hermano, quien es más alto que yo aunque menor, está a mi lado. Y hay varios de nuestros compañeritos del barrio. No podemos votar, pero escuchemos.
¿Qué hace esta gente? Dicen que vinieron por la comida.
¿Y por qué algunos votan primero y después se van a esa otra fila?
Parece que si votan por cierto candidato les darán un emparedado frío de queso.
No sé cómo hizo, pero mi hermanito acaba de aparecer comiéndose uno de los emparedados. Y estoy seguro de que no votó.
Ya puedo leer español bastante bien y puedo ver muchas pancartas, inmensas, por todos lados. Todas dicen “Pan y Libertad.”
Algún adulto del grupo acaba de decir que el candidato está cambiando pan por votos.
No sé qué quiere decir.
En la medida que crecí siempre he sentido que hay algo relacionado con el hambre en el proceso electoral de mis paisanos.
Como habrás notado me siento muy apegado a mi esfera de cristal. No sólo porque me trae buenos recuerdos de mi viaje a Nepal pero porque nos permite ser más inquisitivos en el pasado de nuestra familia. Y no hay nada como la oportunidad de compartir las experiencias.
Mas, puesto que este aparatito probablemente sea tuyo cuando yo esté en el asteroide de la familia, es importante que sepas como cuidarlo.
La mayoría de los dueños prefieren mantener sus cristales cubiertos por un trozo de pana oscura escondiéndolos de los ojos ajenos. Pero me parece que es para proteger la esfera de influencias externas.
Personalmente, prefiero mantenerlo en su base especial cerca de la ventana para que la luz del sol se filtre a través. Y mis amistades, si la ven… bueno, tienen vibraciones positivas.
Límpiala con un paño húmedo cada dos semanas. Y después trata de mirar intensamente hacia su interior hasta que veas un chispazo. Significa que está purificada.
¿Dónde aprendí todo esto? Ni idea… simplemente se me ocurrió.
Pero hay quienes dicen que también sé leer la palma de las manos.
 
 
* Hay algunos trozos tomados de "¿Recuerdas... en tus sueños?" 

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