sábado, 5 de septiembre de 2015

Modificando la Discriminación


Modificando la Discriminación
En estos días hemos podido observar, a través de los medios de noticias internacionales, cómo grupos que han sido discriminados en algunas partes del mundo – en Europa, especialmente – ahora están siendo tolerados por unos y aceptados por otros.  Me estoy refiriendo a los refugiados de África.
Me ha llamado la atención una escena en una estación de tren alemana, en la que un tren proveniente de Hungría depositó varios cientos de refugiados, que fueron recibidos por una aparente multitud de alemanes que les daban la bienvenida.  Soy lo suficientemente viejo para recordar cómo el gobierno alemán – y la mayoría de su pueblo – rechazó y asesinó a muchos diferentes a ellos.  Es interesante que ahora tanto el gobierno como una buena parte del pueblo esté abogando a favor de un grupo compuesto por múltiples etnias y creencias religiosas.  No se han mencionado nadie del grupo LGTB…, pero estoy seguro que están incluidos.
¿Hay cosas que aclaran la mente de los discriminadores?
No soy sociólogo, y no puedo responder de manera global.  Pero sí creo que algunas cosas crean alguna duda.  Por ejemplo, apareció la foto de un soldado cargando el cadáver de un niño que apareció varado en una playa.  Luego he visto fotos del niño solo en la arena.  Otra foto apareció en la que había una ballena en iguales condiciones.  Esta última estaba rodeada de gente tratando de ayudarla.  En cambio, el niño estaba solo.  En la leyenda de ambas fotos se señalaba al lector que hay que recordar que los humanos también son animales – por ende, tienen tanto derecho a ser ayudados como las ballenas y similares. 
Lo arriba expuesto significa que algunas imágenes pueden impactar, otras no mucho.  Y para los activistas es cuestión de estrategia.  La foto del niño y el soldado cargándolo recorrió el mundo y hasta desató un debate sobre lo apropiado de publicar la foto o no.  Todos los entrevistados señalaron que era necesario como estrategia de apoyo.  No cabe duda de que resultó.  Es difícil no sentirse conmovido ante las penurias de un niño, por lo menos para las personas psicológicamente sanas.
¿Son permanentes los cambios ante sucesos impactantes?
Creo que no necesariamente.  Ahora mismo el gobierno alemán y gran parte de su pueblo parece tener una actitud de aceptación y tolerancia – recuerdo haber visto y escuchado a una señora alemana en una estación de tren gritarle a un grupo de turcos “esta es Deutschesland” con gran furia porque no guardaban fila para comprar su billete.  Esto fue en 1966 en Munich. 
Me pregunto qué ocurrirá cuando el gobierno decida que ya tiene suficientes refugiados y que hay que modificar leyes para ubicarlos.  Es muy probable que muchos de los ahora acogedores se arrepientan. 
Pocos en América Latina saben que el movimiento pro derechos humanos gay se inició gracias a un grupo de transformistas que fueron agredidos en un recinto donde presentaban sus espectáculos artísticos.  Esto se conoce como los Stonewall riots.  Si bien iniciaron un movimiento que aún se mantiene y ha alcanzado mucho, los resultados han recorrido un vaivén – entre mar tranquilo y con tormenta.
Ahora está muy de moda el tema del acoso agresivo – bullying.  El movimiento en su contra surgió de los suicidios de niños y adolescentes luego de haber sido vejados física y psicológicamente por su orientación sexual en los Estados Unidos.  Curiosamente, este dato parece haberse perdido entre los activistas contra el acoso agresivo.
Mas, debo admitir que algunas personas sí cambian permanentemente su actitud ante la diversidad.  Algunos se convierten en líderes de causas específicas anti-discriminación, y están dispuestas a enfrentar las consecuencias sociales por sus iniciativas.  Leí que Gandhi era discriminador mientras vivió en África del Sur. 
Un dato gracioso es cómo la iglesia mormona rechazaba a los negros hasta que decidió que su equipo de fútbol americano en la Universidad de Brigham Young necesitaba de jugadores negros.  Ahora son aceptados.  Pueden reírse del dato si ven Book of Mormon, el espectáculo de Broadway.  Creo que el cambio será permanente --- a menos que los jugadores negros sean malos, lo cual es poco probable.
¿Pero, se aplica todo esto a la comunidad GBLT en Panamá? Creo que sí, pero permítanme pensarlo mejor….



miércoles, 2 de septiembre de 2015

La Humanidad y su Diversidad

                                               La Humanidad y su Diversidad
                                               Alejandro Cantón-Dutari, Ph.D.

Introducción

Mi intención con la siguiente serie es exponer algunas ideas en función de la presencia de la diversidad en nuestro mundo y cómo la misma exige algunos puntos de referencia para que los humanos podamos vivir en medio de ella.

La serie está dirigida al público en general.  Mas, aquellas personas que solamente juzgan o actúan de acuerdo con una creencia religiosa en particular, mejor se abstienen de seguir leyendo.

La intención final del proyecto es exhortar a que alguna parte de la mayoría silente e invisible se atreva a dar la cara y hablar del tema al público.  Yo ya hice mi parte durante décadas anteriores, y creo que valió la pena.

¿Qué es la “diversidad”?

De acuerdo con los diccionarios en cualquier idioma, la palabra diversidad se refiere a la instancia de diferencia, de ser único, ser multiforme, variedad – como en variedad de opinión. 

Lo interesante es que en todo lo que nos rodea la diversidad aplica.  Entre mis bonsáis siempre encuentro diferencias entre unos y otros, a pesar de que sean de la misma especie.  Mis pericos australianos pueden variar de color.  Mis nietos son diferentes tanto biológicamente como en personalidad.  Y ni hablemos de comportamientos.

Pero hay variedad en la diversidad.  Por ejemplo, los privados de libertad podrán tener en común su condición de vivienda – la cárcel – pero los hay arrepentidos, los recalcitrantes, aquellos que aprendieron de su experiencia y los felices – en países pobres tienen tres comidas al día, gratis.   En fin, tremenda diversidad de sujetos.
Entre las personas tenemos de todo – buenos, malos, consecuentes con sus ideas religiosas y no consecuentes.  Bonitos, bonitas, feos, feas.  Creo que ninguno es mayoría y, por lo tanto, todos son diversos.
Y si nos vamos a cada grupo diverso, encontramos sub-diferencias. Así, entre los que andamos en sillas de ruedas habemos algunos resignados, otros furiosos, otros exigentes para que nos permitan rodar cómodamente por las calles y aceras.

Qué tienen en común los ‘diversos’?

Aparte de ser diferentes, se tiene en común que deben tener los mismos derechos entre sí. 
Claro, suena como decir una perogrullada, pero es simplemente cierto, aunque la historia nos ha demostrado que esta verdad no ha sido implementada a través de la historia de la humanidad.  Ejemplo relativamente reciente es el caso de los forzados inmigrantes negros en los Estados Unidos de América, quienes tuvieron que efectuar una lucha intensa para que se les reconociera su derecho a ser reconocidos como iguales a los ciudadanos blancos de dicho país. Y en nuestro propio patio, las mujeres no tenían el derecho de votar en las elecciones presidenciales hasta mediados del siglo pasado.  O sea, eran discriminadas por ser mujeres.
En Europa, durante la Segunda Guerra Mundial, se asesinaron millones de judíos, miles de personas homosexuales y gitanos por ser diferentes a los alemanes y sus aliados.  Y la discriminación hacia los tres grupos aún continúa, aunque de maneras más sutiles – a los judíos aquí se les tilda de usureros, malos patrones; a los homosexuales se les une en un solo paquete y en general son vistos como gente negativa.  Si bien no tenemos gitanos, nuestros indígenas son vistos como seres inferiores.
Debo aclarar q ue no todos nuestros congéneres actúan de manera discriminatoria, por lo menos no abiertamente, pero éstos son también diferentes o diversos por no ser la mayoría.

¿Y cómo se modifica la discriminación?     

No es un proceso fácil de efectuar.  Ni siquiera una ley asegura que de rechazo se pase a tolerancia y menos a aceptación.  Pero hay estrategias que se pueden implementar, si se tiene la paciencia.

Y de esto escribiré en la siguiente misiva.