viernes, 18 de diciembre de 2015

La Ventaja de Enfoques Diagnósticos Recientes

                               
     Como hace poco me reincorporé a la práctica privada, tuve que ponerme al día en la información sobre todas las novedades clínicas de la identidad sexual y la orientación sexual.
     Tal vez lo que más me llamó la atención fue leer que muchos colegas tanto en nuestro hemisferio como en  Europa han reemplazado el término “homosexualidad” por “atracción hacia el mismo sexo.”  Los norteamericanos usan el acrónimo SSA – same-sex attraction.
     Desde que se los norteamericanos eliminaron el concepto de “homosexualidad” del manual estadístico diagnóstico de enfermedades en el último tercio del siglo pasado, siempre me pareció que el término “homosexual” se mantenía, sociológicamente y culturalmente, como un adjetivo negativo que había que corregir en la persona que así se describiera.   De ahí que, a pesar de no considerarse enfermedad los clínicos manejaban las dificultades de aceptación homosexual como si se tratara de una enfermedad. 
     Surgieron muchos enfoques terapéuticos, los primeros a partir de la teoría del aprendizaje y su enfoque conductual, luego los formalmente psicoanalíticos, e inclusive aquellos que proclamaban tener que aceptar la condición irremediablemente.  Tengo que admitir que en la década de los 70 participé entre los psicólogos que creíamos que con tratamientos aversivos podíamos corregir una orientación sexual – lo cual hubo que descartar como no eficaz. 
     Como psicólogo humanista identificado con la modificación de conducta y la terapia cognitiva-conductual he encontrado que la persona que se describe como alguien que enfrenta una atracción hacia alguien de su mismo sexo tiene un panorama más amplio de alternativas que la que dice que es homosexual.

     Creo que la persona tiene la libertad de escoger su camino, pero habiendo comprendido y aprendido sobre las implicaciones, responsabilidades y consecuencias de cualquier eventual decisión tomando en cuenta su atracción.  Y no se trata de corregir nada sino de ayudar a la persona a decidir cuál meta le proporcionará una salud mental más completa en el futuro.  
   De tal manera, no es cierto que todos los hombres heterosexuales tengan que casarse, ni que todos los que tengan una atracción hacia alguien de su mismo sexo estén destinados a vivir solteros.  Hay muchas alternativas que no implican que la persona esté viviendo una farsa social o personal. 

1 comentario:

omega dijo...

Para muchos lo peor es el rechzo de la familia y al final uno termina queriendo acabar con uno mismo es un circulo de angustia que nunca termina.