miércoles, 2 de septiembre de 2015

La Humanidad y su Diversidad

                                               La Humanidad y su Diversidad
                                               Alejandro Cantón-Dutari, Ph.D.

Introducción

Mi intención con la siguiente serie es exponer algunas ideas en función de la presencia de la diversidad en nuestro mundo y cómo la misma exige algunos puntos de referencia para que los humanos podamos vivir en medio de ella.

La serie está dirigida al público en general.  Mas, aquellas personas que solamente juzgan o actúan de acuerdo con una creencia religiosa en particular, mejor se abstienen de seguir leyendo.

La intención final del proyecto es exhortar a que alguna parte de la mayoría silente e invisible se atreva a dar la cara y hablar del tema al público.  Yo ya hice mi parte durante décadas anteriores, y creo que valió la pena.

¿Qué es la “diversidad”?

De acuerdo con los diccionarios en cualquier idioma, la palabra diversidad se refiere a la instancia de diferencia, de ser único, ser multiforme, variedad – como en variedad de opinión. 

Lo interesante es que en todo lo que nos rodea la diversidad aplica.  Entre mis bonsáis siempre encuentro diferencias entre unos y otros, a pesar de que sean de la misma especie.  Mis pericos australianos pueden variar de color.  Mis nietos son diferentes tanto biológicamente como en personalidad.  Y ni hablemos de comportamientos.

Pero hay variedad en la diversidad.  Por ejemplo, los privados de libertad podrán tener en común su condición de vivienda – la cárcel – pero los hay arrepentidos, los recalcitrantes, aquellos que aprendieron de su experiencia y los felices – en países pobres tienen tres comidas al día, gratis.   En fin, tremenda diversidad de sujetos.
Entre las personas tenemos de todo – buenos, malos, consecuentes con sus ideas religiosas y no consecuentes.  Bonitos, bonitas, feos, feas.  Creo que ninguno es mayoría y, por lo tanto, todos son diversos.
Y si nos vamos a cada grupo diverso, encontramos sub-diferencias. Así, entre los que andamos en sillas de ruedas habemos algunos resignados, otros furiosos, otros exigentes para que nos permitan rodar cómodamente por las calles y aceras.

Qué tienen en común los ‘diversos’?

Aparte de ser diferentes, se tiene en común que deben tener los mismos derechos entre sí. 
Claro, suena como decir una perogrullada, pero es simplemente cierto, aunque la historia nos ha demostrado que esta verdad no ha sido implementada a través de la historia de la humanidad.  Ejemplo relativamente reciente es el caso de los forzados inmigrantes negros en los Estados Unidos de América, quienes tuvieron que efectuar una lucha intensa para que se les reconociera su derecho a ser reconocidos como iguales a los ciudadanos blancos de dicho país. Y en nuestro propio patio, las mujeres no tenían el derecho de votar en las elecciones presidenciales hasta mediados del siglo pasado.  O sea, eran discriminadas por ser mujeres.
En Europa, durante la Segunda Guerra Mundial, se asesinaron millones de judíos, miles de personas homosexuales y gitanos por ser diferentes a los alemanes y sus aliados.  Y la discriminación hacia los tres grupos aún continúa, aunque de maneras más sutiles – a los judíos aquí se les tilda de usureros, malos patrones; a los homosexuales se les une en un solo paquete y en general son vistos como gente negativa.  Si bien no tenemos gitanos, nuestros indígenas son vistos como seres inferiores.
Debo aclarar q ue no todos nuestros congéneres actúan de manera discriminatoria, por lo menos no abiertamente, pero éstos son también diferentes o diversos por no ser la mayoría.

¿Y cómo se modifica la discriminación?     

No es un proceso fácil de efectuar.  Ni siquiera una ley asegura que de rechazo se pase a tolerancia y menos a aceptación.  Pero hay estrategias que se pueden implementar, si se tiene la paciencia.

Y de esto escribiré en la siguiente misiva.