viernes, 18 de diciembre de 2015

Advantages of Recent Changes in Diagnostic Nomenclature in Sexuality

                         Advantages of Recent Changes in Diagnostic Nomenclature in Sexuality
                                            Alejandro Canton-Dutari, Ph.D
     As I decided to return to my private practice there was the need to put myself up-to-date with the information concerning sexual identity and sexual orientation.
     Perhaps what caught my attention was reading that many of my peers both in America and in Europe have replaced the term “homosexuality” by “same-sex attraction” –SSA.
     Since homosexuality was removed as a mental illness in the DSM in last third of the past century I always considered that the term homosexual prevailed as a sociological and culturally negative adjective that had to be corrected in the person so described.  Therefore, even if homosexuality was no longer considered a disease, mental health clinicians approached their interventions as if it still was so.
     Many therapeutic approaches appeared, first being those stemming from learning theory and behaviorism, followed by the formally psychoanalytic and including those that proclaimed that nothing could be done.  I must admit that I was among those behaviorists who believed that aversion therapy could be used to correct sexual orientation, which proved to be a failure.    
     As a clinical psychologist from the school of behavior modification and cognitive therapy I have found that the person who describes himself as someone who lives with a same-sex attraction has a better therapeutic outlook than he who labels himself as homosexual.
     I believe that each person has the liberty to choose his path, though having understood and learned about all the implications, responsibilities and consequences of any eventual decision that may be taken considering same-sex attraction.  And it is not about correcting anything but about helping the client to decide which goal will make him maintain good mental health in the future.

     Therefore, it is not true that all heterosexual men must marry, nor all those with same-sex attraction are destined to be single.  There are many alternatives which do not imply that the person is living a social or personal lie.   

La Ventaja de Enfoques Diagnósticos Recientes

                               
     Como hace poco me reincorporé a la práctica privada, tuve que ponerme al día en la información sobre todas las novedades clínicas de la identidad sexual y la orientación sexual.
     Tal vez lo que más me llamó la atención fue leer que muchos colegas tanto en nuestro hemisferio como en  Europa han reemplazado el término “homosexualidad” por “atracción hacia el mismo sexo.”  Los norteamericanos usan el acrónimo SSA – same-sex attraction.
     Desde que se los norteamericanos eliminaron el concepto de “homosexualidad” del manual estadístico diagnóstico de enfermedades en el último tercio del siglo pasado, siempre me pareció que el término “homosexual” se mantenía, sociológicamente y culturalmente, como un adjetivo negativo que había que corregir en la persona que así se describiera.   De ahí que, a pesar de no considerarse enfermedad los clínicos manejaban las dificultades de aceptación homosexual como si se tratara de una enfermedad. 
     Surgieron muchos enfoques terapéuticos, los primeros a partir de la teoría del aprendizaje y su enfoque conductual, luego los formalmente psicoanalíticos, e inclusive aquellos que proclamaban tener que aceptar la condición irremediablemente.  Tengo que admitir que en la década de los 70 participé entre los psicólogos que creíamos que con tratamientos aversivos podíamos corregir una orientación sexual – lo cual hubo que descartar como no eficaz. 
     Como psicólogo humanista identificado con la modificación de conducta y la terapia cognitiva-conductual he encontrado que la persona que se describe como alguien que enfrenta una atracción hacia alguien de su mismo sexo tiene un panorama más amplio de alternativas que la que dice que es homosexual.

     Creo que la persona tiene la libertad de escoger su camino, pero habiendo comprendido y aprendido sobre las implicaciones, responsabilidades y consecuencias de cualquier eventual decisión tomando en cuenta su atracción.  Y no se trata de corregir nada sino de ayudar a la persona a decidir cuál meta le proporcionará una salud mental más completa en el futuro.  
   De tal manera, no es cierto que todos los hombres heterosexuales tengan que casarse, ni que todos los que tengan una atracción hacia alguien de su mismo sexo estén destinados a vivir solteros.  Hay muchas alternativas que no implican que la persona esté viviendo una farsa social o personal.