jueves, 14 de julio de 2016

Contrincantes Unidos

Bueno, la historia de la Asamblea parece indicar que todo proyecto de ley que se devuelve a primer debate termina siendo engavetado.
La única diferencia de cómo se manejó esto ahora es que por las redes sociales todo fue más visible que hace 30 años. Pero el resultado final ha sido el mismo. Lástima!!!!
     No deja de causarme gracia ver cómo dos grupos que siempre de enfrentan como contrincantes -- Católicos y Evangélicos panameños se unieron en una causa común: Detener el proyecto de Ley de Educación Sexual y Reproductiva. Y parece que lo lograron.

lunes, 11 de julio de 2016

Educación sexual o morir en la orilla?

La afirmación 'La educación sexual empieza en casa' no aplica en los niveles socio-económicos bajos donde no ha habido previa educación sexual. Y en los más elevados la mayoría de los padres no educan porque no saben cómo hacerlo.
Al final parece aplicar aquello de que a los grupos religiosos les interesa mantener al pueblo ignorante, supersticioso y manipulado. Quién gana en todo esto?
Ojalá que no hayamos nadado para morir en la orilla.

Estoy Preocupado

Hay que entender que mientras no exista una Ley que obligue al Ministerio de Educación a impartir educación sexual nunca se podrá educar al respecto para nuestra población en mayor riesgo. Y no se podrá lograr pasar la ley mientras el Gobierno no sea realmente laico. Estoy muy preocupado

jueves, 7 de julio de 2016

Ley 61 sobre Educación Sexual Integral y Guías de Educación Sexual

               Ley 61 sobre Educación Sexual Integral y Guías de Educación Sexual

             La actual controversia sobre el proyecto de Ley de Educación Sexual Integral – Ley 61 – me ha traído varios recuerdos. Deseo compartirlos con ustedes, recordando que mis conclusiones son simplemente mis opiniones, y no me interesa participar en una controversia fuera de lo histórico y científico.
            Como probablemente sepan, mi área de concentración dentro de mi profesión de psicólogo clínico fue la sexología clínica.  En mis tiempos, existían muy pocas personas en Panamá laborando en algo relacionado.  Empero, había algunos, y ya compartíamos la preocupación por los embarazos en púberes y adolescentes al igual que el incremento de las infecciones de transmisión sexual.  Cuando apareció el VIH la premura por brindar orientación y educación de prevención se incrementó.
            El VIH apareció en 1984, pero desde la década de los 70 el Ministerio de Salud, especialmente, con la colaboración de la Caja de Seguro Social y algunas organizaciones interesadas – APLAFA se incluyó en su momento – algunos personas nos reunimos formalmente para abordar el problema, intentando planificar un programa de educación sexual a través del Ministerio de Educación. 
            Era un tiempo en el cual reinaba la desconfianza política debido a la dictadura militar que gobernaba, pero los participantes logramos centrarnos en la problemática de salud.  Recuerdo que participé con la Dra. Aida Libia de Rivera, el Dr. Egberto Stanziola, Dra. María Aybar y otros colegas que se me escapan de la memoria – dentro de poco entro en la década de los 80. 
            Año tras año, y proyecto tras proyecto, terminaba con gran amargura.  Siempre apareció un enemigo que lograba boicotear – el fundamentalismo religioso.  Cuando empezó el VIH/SIDA se nos ocurrió que estábamos ante algo que concernía la vida vs la muerte.  En mi caso, un grupo de personas jóvenes, temerosas pero valientes me apoyaron para formar una organización no gubernamental que pudiera trabajar fuera del contexto del paraguas gubernamental.  Fundamos la Asociación Panameña Contra el SIDA –APACSIDA -- a través de la cual pudimos colaborar con los esfuerzos gubernamentales y entrar en las áreas de mayor riesgo para adquirir el virus e infecciones de transmisión sexual.  Y, de paso, orientar sobre prevención de embarazos.  Obviamente, había que incluir el tema de género ya que, en aquel tiempo, el grupo homosexual era el más vulnerable. 
            Tengo que admitir que todo el esfuerzo anterior, que traigo a colación porque muy poca gente lo recuerda – tal vez muchos ya no estén en este conflictivo mundo – tuvo una gran falla.  COMO NO HABÍA LA OBLIGACIÓN DE EDUCAR SOBRE SALUD SEXUAL nuestros intentos no tenían mayor fuerza. 
            En la actualidad se está corrigiendo nuestro error estratégico.  El Dr. Crispiano  Adames ha presentado un Proyecto de Ley sobre Educación Sexual Integral.  Esta ley, que espero sea aprobada en nuestra Asamblea Nacional de Diputados, obligará a que el Ministerio de Educación establezca los medios docentes necesarios para que nuestra población dependiente de la educación pública ofrezca la educación sexual necesaria de acuerdo con cada nivel escolar. Y, creo que procurará que exista uniformidad en los temas que sean incluidos, de manera que se garantice la correcta información tanto en las escuelas públicas como en las privadas.

            Como creo que ahora el orden estratégico es el correcto – Ley, luego Guías Educativas – le rezo a San Guchito para que nos ayude.  Le funcionó siempre a Condorito…

martes, 5 de julio de 2016

Trans o Disforia de Género

                                                   Trans o Disforia de Género
            Ahora que he regresado, aunque sea a tiempo parcial, a mi vida profesional, me he enfrentado a cambios importantes en el público, tanto socialmente como científicamente.  Por muchas circunstancias, tal vez provenientes de la edad, siento que tengo mayor comprensión y empatía en función de los sufrimientos de mis pacientes.  Además, siento más libertad para cuestionar públicamente.
            Cuando me jubilé mi clientela incluía una buena cantidad de personas consultando por diversos temas relacionados con lo que aún se conocía como trastornos de orientación sexual.  O, más bien, conflictos de adaptación debido a la orientación sexual en una sociedad básicamente heterosexual.  Los intentos de tratamiento de la homosexualidad, per se, ya se habían despopularizado.  Básicamente por no ser considerada como un diagnóstico y, por lo tanto, sin justificación para someterse a ningún ‘tratamiento’.
            En la actualidad me ha sorprendido encontrarme con que lo que está de moda es el tema conocido como Trans, especialmente luego de la presentación pública del mundialmente conocido atleta Bruce Jenner, hoy Caitlin Jenner – mujer Trans.  A esto le podemos añadir la película The Danish Girl, cuya protagonista ganó el Oscar como mejor actriz recientemente.  La producción giraba alrededor del tema de la persona Transgénero.
            Ya había tenido experiencias atendiendo a personas Transgénero hace muchas décadas, pero al revisar el DSM-V (Manual de Clasificación Diagnóstica, versión V, de los Estados U nidos de América) por el cual nos regimos la mayoría de los profesionales de la salud mental en América, encontré que ya no se menciona el concepto de orientación sexual.  La homosexualidad pasa, me parece, a ser interés del campo de la sociología o la antropología.
            Empero, los términos Trans, Transexual y Transgénero tampoco se mencionan.  En cambio, existe un diagnóstico denominado Disforia de Género, que pertenece al grupo de los Trastornos de la Identidad Sexual.  Su clasificación específica es 302.85 (F64.1) 
            En la descripción de los parámetros de inclusión diagnóstica para la Disforia de Género hay seis ítems, cada uno bien explicado.  El diagnóstico diferencial se determina cuando se cumplen dos de los seis por un período de más de seis meses.  Además, no se requiere que la persona haya sido intervenida quirúrgicamente para su reasignación sexual.
            ¿Qué significa esto para mí en estos tiempos?  La identidad sexual siempre se ha clasificado en dos categorías:  Hombre (XY) y Mujer (XX).  Hoy día se considera la existencia de una tercera categoría: Trans. Esta nace de la incongruencia entre el ser de uno u otro sexo y aceptar las características del mismo.
            Recuerdo comentarios que escuchaba en mi juventud, estudiando la carrera de Psicología.  Se decía, refiriéndose a los homosexuales, que eran el Tercer Sexo.  Y hasta recuerdo una película que llevaba dicho título.  No la pude ver porque yo era menor de edad.  La dieron en el Teatro Presidente.
            Cuando fui a la India a principios de este año leí, en la solicitud de visado hindú, que en lo correspondiente a sexo había tres alternativas: Hombre, Mujer, Trans.  Las implicaciones me parecieron fascinantes.

            Seguiré escribiendo al respecto, porque me han surgido muchas preguntas.  Les adelanto una.  Si la identidad sexual no es lo mismo que la orientación sexual ¿por qué las personas Trans tienen que ser sometidas a los mismos juicios que las personas gay, lesbianas o bisexuales?  En todo caso, tendría lógica si la persona con identidad sexual Trans también cursa con una orientación sexual G,L o B, lo cual es posible.