jueves, 7 de julio de 2016

Ley 61 sobre Educación Sexual Integral y Guías de Educación Sexual

               Ley 61 sobre Educación Sexual Integral y Guías de Educación Sexual

             La actual controversia sobre el proyecto de Ley de Educación Sexual Integral – Ley 61 – me ha traído varios recuerdos. Deseo compartirlos con ustedes, recordando que mis conclusiones son simplemente mis opiniones, y no me interesa participar en una controversia fuera de lo histórico y científico.
            Como probablemente sepan, mi área de concentración dentro de mi profesión de psicólogo clínico fue la sexología clínica.  En mis tiempos, existían muy pocas personas en Panamá laborando en algo relacionado.  Empero, había algunos, y ya compartíamos la preocupación por los embarazos en púberes y adolescentes al igual que el incremento de las infecciones de transmisión sexual.  Cuando apareció el VIH la premura por brindar orientación y educación de prevención se incrementó.
            El VIH apareció en 1984, pero desde la década de los 70 el Ministerio de Salud, especialmente, con la colaboración de la Caja de Seguro Social y algunas organizaciones interesadas – APLAFA se incluyó en su momento – algunos personas nos reunimos formalmente para abordar el problema, intentando planificar un programa de educación sexual a través del Ministerio de Educación. 
            Era un tiempo en el cual reinaba la desconfianza política debido a la dictadura militar que gobernaba, pero los participantes logramos centrarnos en la problemática de salud.  Recuerdo que participé con la Dra. Aida Libia de Rivera, el Dr. Egberto Stanziola, Dra. María Aybar y otros colegas que se me escapan de la memoria – dentro de poco entro en la década de los 80. 
            Año tras año, y proyecto tras proyecto, terminaba con gran amargura.  Siempre apareció un enemigo que lograba boicotear – el fundamentalismo religioso.  Cuando empezó el VIH/SIDA se nos ocurrió que estábamos ante algo que concernía la vida vs la muerte.  En mi caso, un grupo de personas jóvenes, temerosas pero valientes me apoyaron para formar una organización no gubernamental que pudiera trabajar fuera del contexto del paraguas gubernamental.  Fundamos la Asociación Panameña Contra el SIDA –APACSIDA -- a través de la cual pudimos colaborar con los esfuerzos gubernamentales y entrar en las áreas de mayor riesgo para adquirir el virus e infecciones de transmisión sexual.  Y, de paso, orientar sobre prevención de embarazos.  Obviamente, había que incluir el tema de género ya que, en aquel tiempo, el grupo homosexual era el más vulnerable. 
            Tengo que admitir que todo el esfuerzo anterior, que traigo a colación porque muy poca gente lo recuerda – tal vez muchos ya no estén en este conflictivo mundo – tuvo una gran falla.  COMO NO HABÍA LA OBLIGACIÓN DE EDUCAR SOBRE SALUD SEXUAL nuestros intentos no tenían mayor fuerza. 
            En la actualidad se está corrigiendo nuestro error estratégico.  El Dr. Crispiano  Adames ha presentado un Proyecto de Ley sobre Educación Sexual Integral.  Esta ley, que espero sea aprobada en nuestra Asamblea Nacional de Diputados, obligará a que el Ministerio de Educación establezca los medios docentes necesarios para que nuestra población dependiente de la educación pública ofrezca la educación sexual necesaria de acuerdo con cada nivel escolar. Y, creo que procurará que exista uniformidad en los temas que sean incluidos, de manera que se garantice la correcta información tanto en las escuelas públicas como en las privadas.

            Como creo que ahora el orden estratégico es el correcto – Ley, luego Guías Educativas – le rezo a San Guchito para que nos ayude.  Le funcionó siempre a Condorito…

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