miércoles, 12 de octubre de 2016

Tacto Rectal vs Masaje Prostático

En la actualidad se está haciendo mucho énfasis en la campaña de la cinta rosada -- en Panamá sería la 'tolda rosada'.  Lo cierto es que el tema es la prevención del cáncer de mama.

Paralelamente, se ha estado enviando el mensaje de que el cáncer más común entre los varones es el cáncer de próstata.  Empero, las campañas efectuadas no han logrado incrementar significativamente el número de hombres mayores de 40 años que se someten al examen de próstata directo -- el tacto rectal.

Es cierto que el examen de laboratorio conocido como PSA, que dará una cifra del antígeno prostatico en sangre, parece ser tomado como alternativa aún por algunos médicos.  Pero yo recuerdo que en la universidad uno de mis profesores -- urólogo -- siempre decía que el médico que "no mete el dedo mete la pata".

En cuanto al tacto rectal, el médico inserta el dedo índice recubierto con látex y bien lubricado, toma menos de 10 segundos y permite que el galeno evalúe de inmediato si hay una inflamación -- hiperplasia -- o alguna otra irregularidad que amerite un examen más invasivo conocido como biopsia prostática.

En todo caso, la parte científica puede ser más extensa, pero lo cierto es que el público común y corriente teme que el tacto rectal pueda convertir al examinado en homosexual.  Se tiene la idea, totalmente errónea, que el examen en cuestión produce placer.

El tacto rectal NO produce placer.  

En cambio, el Masaje Prostático SÍ produce placer, y puede llevar a una eyaculación.  De hecho, es un tratamiento médico que se utiliza cuando existe una hiperplasia prostática benigna -- inflamación no cancerosa de la próstata -- y hay que descargar la vesícula seminal.  El hecho de que produzca placer es algo simplemente fisiológico -- se hace un masaje delicado a la próstata  -- pasajero y, finalmente, incómodo por tratarse de un tratamiento médico.  Pero, de esto a decidir que este tipo de actividad va a ser el nuevo medio de comunicación sexual es una aseveración producto de la imaginación, fantasía y cuidado que proyección de quien lo cree. De paso, el masaje prostático está contraindicado en casos de cáncer de próstata.

domingo, 2 de octubre de 2016

Los ruidos y las alturas

A través de los años mi Ciudad de Panamá ha ido creciendo no solamente horizontalmente sino verticalmente. Para mí esto ha tenido una serie de efectos especiales, especialmente relacionados con el descubrimiento del ruido de nuestra urbe.

Durante muchos años viví en edificios de poca altura, no solamente en esta ciudad sino en Estados Unidos y España.  Debido, tal vez, a la cultura del lugar, se podía dormir a cualquier hora del día sin ser despertado por ruidos casi ensordecedores -- ni de automóviles, buses ni música estruendosa.

Cuando regresé a Panamá hace muchos años viví primero en un edificio de poca elevación, y luego en un condominio de iguales características.  El área del condominio era pacífica en todo sentido.  Más adelante nos mudamos a un lugar en el cual no había más que casas -- en su mayoría de un piso y con dos en áreas especiales.  Esto resultó ser un paraíso de quietud.  Basta decir que no se escuchaba nada que no proviniera de la misma residencia.  De más está decir que me acostumbré al silencio.

Ahora, ya viejo, tengo un lugar de retiro, donde puedo tomar un par de días de descanso de los quehaceres de cuidar nietos, mis mascotas y uno que otro oficio doméstico que me permito efectuar.  La vista desde este refugio es espectacular.  Puedo ver el Océano Pacífico desde el balcón y los aviones descendiendo hacia el aeropuerto Tocumen.  Mas, es cierto aquello de que nada es perfecto.

Nunca le había dado mucha importancia a las leyes de la física, especialmente aquella que explica que el sonido se eleva y se escucha más entre más altura alcance.  Vaya, desde el piso 20 puedo recibir el sonido de toda la ciudad circundante.  Desde la música más escandalosa reggaesera hasta los carros y motos que pasan haciendo alarde de sus troneras, amén de los choques entre autos que no respetan las luces en la intersección cercana al edificio.

Tengo que admitir que me encanta observar desde mi elevado balcón todos los edificios que van surgiendo a lo lejos, Aunque a su vez me voy adaptando a la realidad de que independientemente de la clase socio-económica, mis congéneres son escandalosos.  Estoy convencido de que la única diferencia es que a nivel de tierra se nota menos.

¿Qué importancia tiene mi reflexión?  Realmente, ninguna, más allá de la libertad que me da la edad para decir lo que pienso.