sábado, 31 de diciembre de 2016

Ciencia, Política y Lucha por la Igualdad

     Este mi última publicación de 2016, y no me queda más remedio que referirme a un tema que aún parece no tener solución ni en Panamá ni en otros lugares del mundo.  Me refiero al tema de la igualdad de derechos civiles de muchos grupos minoritarios.
     Recuerdo que en 2015 viajé a Inglaterra y me encontré con grandes dificultades para desplazarme debido a mis dificultades de movilización con bastón.  Aparentemente, en dicho país no hay mucho interés en hacerle la vida más fácil a las personas discapacitadas.  Empero, debo señalar que cuando necesité ayuda y la pedía la gente me ayudaba.  En Panamá estamos un poco más avanzados, pero aún tenemos gente que nos usurpa nuestros espacios de estacionamientos, y muchos padres no le enseñan a sus niños a tener cuidado cuando corretean cerca de una persona que usa un bastón.
     Los discapacitados somos un grupo minoritario y, aunque haya leyes que nos protejan, la cultura de la población no ha incorporado el concepto.
     Hay momentos de esporádico revuelo en función de las personas LGBTI, también grupos minoritarios.  Aquí el problema es tal vez más complicado porque hay poco sustento científico. A qué me refiero?  Muy sencillo, el hecho de que desde hace varias décadas la homosexualidad no sea considerada enfermedad no ha sido por una sustentación científica sino política de presión de grupo minoritario.  Esto ha permitido la aparición de bandos en pro y en contra.
     Para mí lo importante es que haya igualdad de derechos civiles.  No me meto con los aspectos religiosos porque no comparto ninguno.  Aunque no puedo negar que las creencias religiosas, en general, adversan cualquier beneficio para el grupo en cuestión.
     Veo muy difícil que la población en general sea capaz de cuestionar todos los preceptos que les han introducido desde que nacieron.  Requiere un proceso de estudio interior.  Y sé que por muchas leyes que se hagan a favor de los derechos civiles de los grupos minoritarios, no hay garantía de que los individuos las respeten o promuevan.  Tampoco hay la garantía de su permanencia ya que basta con que un mandatario decida derogar las leyes que su predecesor instauró.  Como ejemplo tenemos lo que parece ocurrirá en USA con su nuevo presidente.
     En fin, en medio de toda esta contradicción de obras y pensamiento humano, hay que seguir luchando para que a pesar de las diferencias seamos tratados iguales.
     Buena suerte para el 2017

viernes, 16 de diciembre de 2016

My year 2016

My 2016


I must admit that my entrance into 2016 was sad due to existential difficulties, both personal and due to survival efforts.  The previous Christmas was not a happy one, in spite of all my efforts to compensate temporary loses.

The present Christmas, 2016, has a different outlook.  The affective loses were recuperated, and I was able to hold my traditional Grandfather-Grandchildren party.  Therefore, as far as I am concerned, my Christmas is complete.  With this statement I confirm that family union is required for my December season.

I always celebrate Hanukkah with my grandchild Javier, just to remember our origins.  It obviously does not entail the religious rigurosity, but we do play with the Dreidles everyday, and we include the little gifts.

Luckily, there were no surgeries, which has been a boost to my mental health and my pocketbook.  Though, I must admit that the pains due to rheumatoid arthritis is a constant.  And I wish the alternative medicine I am taking helps.

As I try not to let my illness get me down, in February I visited my friend Ernesto Cerrud in New Delhi.  I have never been in a place with more social contrast; it was fascinating.  To top it all, in spite of the fear of my daughters-in-law, I flew from Panama to L.A., where I visited with my sister Gladys for two days and then flew on the longest non-stop flight in the world -- LA to Dubai.  From there I went on to India.  I love trying new airplanes; so, I chose Emirates because they flew the Airbus A-380.  It's the second time I go around the world.  The first time was going to Kathmandu, Nepal, five years ago.

A month ago I went to San Jose, California, to visit my nephew Manuel Palacios.  I spent a wonderful week with Carla, my little niece Verónica, and her grandmother Nuria.  During that trip I was able to meet my friends from San Jose State College -- now University.  Jane had been in Panama some years ago; Carl and Carol came from Sacramento, and Polly was there with her husband Jim -- who I had not seen since 1965.  We had lunch at an Italian restaurant -- Mamma Mía -- followed by a visit to the campus of our university, where we shared quite a few memories.  We have grown older, but our spirits remain youthful.

This year I have not written anything, except a few pieces about Panama's proposed mental and sexual health law -- which was sent to the trash can.  Nevertheless, I am writing a "how to" book which I hope to complete during 2017.

It 's been a year since I went back to my private practice once a week.  One good thing is that I am not concerned about the financial aspect of working.  Since mental health workers cannot work for free I charge a cup of coffee if the client cannot pay.

My friends' inconditional suppport has been a key factor in this stage of my life.  They are a few, but are real.  Without them I would have not been able to keep on going, because a permanent depression cannot be dealt with only with medication.

As far as my sons, they grew up with the uncertainty of their mother's life since whe was 35 years old.  That was when she had her first two surgeries after a brain stroke.  They saw how she fought for her life until her final moments arrived when they were adults.  Though I have the impression that they idealized their father as invincible, and it may have been very difficult to adjust to his emotional and physical downfall after Emita's departure.

My permanent fear is becoming dependent, physically.  This terror has impelled me to recover at a fast pace after my feet surgeries, especially.

There is a very simple message for my children:  No matter how strong a father may appear to be, he is not Superman.  In fact, not even Superman survived loneliness.

I hope 2017 handles me with care and allows me to fulfill my first goal:  To meet Eleonora Palacios, my almost two-year old niece in London by the end of March.

May the photos deliver my wishes for you.


Reflexiones sobre mi 2016

Reflexiones sobre mi 2016

Debo admitir que entré al 2016 con gran tristeza debido a dificultades existenciales de tipo personal y tal vez por sobrevivencia.  La Navidad pasada no fue alegre, a pesar de todos los intentos de compensación de pérdidas temporales.

Esta Navidad, 2016, el panorama es diferente.  Las pérdidas afectivas fueron recuperadas, y logré hacer mi fiesta de abuelo y todos los nietos.  Para mí, la época festiva se ha completado.  Con esto confirmo que si no hay unión familiar la Navidad no existe para mí.

Con mi nieto Javier he celebrado Hanukkah, simplemente para que recordemos nuestros orígenes.  Ciertamente, no conlleva toda la rigurosidad religiosa, pero sí jugamos Dreidle durante todos los días correspondientes, incluyendo los regalitos, sencillos, acostumbrados.

Este año no he pasado por cirugías, lo cual ha sido muy bueno tanto anímicamente como económicamente.  Aunque debo admitir que las crisis de dolor han sido la orden del día, y me gustaría pensar que en algún momento podré pasar un día sin dolor en alguna parte del cuerpo.  En fin, la artritis reumatoide es así, y hay que aprender a llevarla.

Como trato de no dejarme vencer por las enfermedades, este año me fui a visitar a mi amigo Ernesto Cerrud a Nueva Delhi.  Esto fue en el mes de febrero.  Jamás había visitado un país con mayores contrastes sociales; fue fascinante.  Además, contra todas las advertencias de mis espantadas nueras, viajé desde Panamá a Los Ángeles, donde estuve con mi hermana Gladys por dos días, y luego en el vuelo sin escalas más largo del mundo -- Los Ángeles a Dubai.  Y de ahí hasta Nueva Delhi, India.  Y como me encanta probar aviones nuevos, elegí Emirates porque volaban el Airbus A-380 de dos pisos.  Es la segunda vez que le doy la vuelta al mundo. La primera fue cuando fui a Kathmandú, Nepal, hace unos 5 años.

Hace un mes fui a San José, California, a visitar a mi sobrino-ahijado Manuel Palacios.  Y pasé una semana maravillosa con Carla, mi sobrinita Verónica y su abuelita Nuria.  Durante ese viaje aproveché para participar de una reunión con algunos de mis compañeros de universidad -- San Jose State University.  Jane había estado en Panamá hace varios años; Carl y Carol vinieron desde Sacramento, y Polly llegó con su esposo Jim.  Yo no había visto a Jim desde 1965.  Almorzamos en un restaurante italiano -- Mamma Mía -- y luego fuímos a la universidad a recordar viejos tiempos.
Los tiempos eran viejos, pero nuestro espíritu se mantenía joven.

Un día regresé a la universidad con Doña Nuria y nos encontramos con la estatua alusiva a los dos ex-alumnos de SJS que alzaron los brazos con la señal de Black Power en las Olimpíadas de 1964 en México.  Unos japoneses se tomaron fotos conmigo ante el monumento cuando les comenté que yo era compañero de esos atletas y que los veía practicar desde mi dormitorio todas las mañanas.

Este año no escribí nada, excepto unos cuantos artículos relacionados con el proyecto de ley de salud sexual y reproductiva -- que se archivó, para variar -- y otros sobre la salud mental y sexual. Empero, sí estoy escribiendo un libro que espero terminar en el 2017.  No será ni cuento ni novela sino algo completamente diferente.

Cumplí un año de haber regresado a la clínica, a la cual asisto una vez a la semana.  Un aspecto diferente es que ahora no me preocupa si es productiva económicamente. Como los psicólogos clínicos no debemos dar consultas gratis, cuando alguien no puede pagar en efectivo le pido que me traiga un café.

El apoyo de mis amigos ha sido incondicional durante esta época de mi vida.  No son muchos, pero son verdaderos.  Sin ellos no hubiera podido seguir adelante, porque una depresión permanente no se puede manejar solamente con medicamentos.

Mis hijos son punto y aparte.  Estos muchachos crecieron con la incertidumbre de perder a su madre en cualquier momento, desde que Emita tuvo su primer accidente cerebro vascular a los 35 años de edad.  Vieron cómo su madre luchó hasta que le llegó su momento final muchos años después, cuando ya ellos eran adultos.  También tengo la impresión de que idealizaron a su padre como invencible, y fue difícil para ellos lidiar con su derrumbe emocional y físico luego de la partida de Emita.

Mi mensaje es sencillo para cualquiera que sea hijo:  Los padres, por mucha fuerza que aparentemos tener, no somos Superman.  De hecho, ni este personaje de ficción soportó la soledad.

Mi terror permanente es quedar dependiente, físicamente, de alguien.  Este temor me ha ayudado para recuperarme de las cirugías en los pies, especialmente.

Espero que el 2017 me trate con cariño, y que me permita cumplir con mi primera meta: Conocer a Eleonora Palacios, mi sobrinita-nieta afectiva en Londres en la última semana de Marzo.

Finalmente, la foto les dice mi mensaje: