lunes, 21 de marzo de 2016

¿La Educación Sexual Empieza en Casa? ¡NO!

     Durante muchas décadas me tocó participar en los diversos intentos del Ministerio de Salud durante varias administraciones para tratar de instaurar educación sexual en nuestras escuelas.  Finalmente, llegó mi jubilación y nada cambió, a pesar de esfuerzos ingentes y alternativas bien estudiadas con asesoramiento internacional.  El peso de la religión católica no pudo, ni puede, ser ignorado.
     Hace unos días escuché una entrevista a Mons. Ulloa, arzobispo de Panamá.  En la misma repite una muletilla que ya me tiene hasta el cogote:  “La educación sexual empieza en casa.”
    Debo confesar que la frase me pateó en el estómago, especialmente por la ignorancia que la misma incluye.  No es cierto que alguien que no tenga ningún conocimiento sobre una materia puede o debe enseñar sobre la misma.  ¿Se pueden imaginar un maestro que no conozca nada de matemáticas enseñando quebrados, cocientes, coeficientes y demás? 
     Durante 40 años trabajé en el área de la sexología clínica, y hablé con cientos de padres de familia.  Ninguno sabía lo suficiente sobre sexualidad humana básica como para dar suficiente información a sus hijos.  Y, en el mejor de los casos, no se sentían con la comodidad necesaria para hablar sobre el tema. Esto incluyó hasta profesionales de la salud.
    Si fuera cierto que la educación sexual debe empezar en casa, veo a los alumnos/hijos muy mal informados.
    Hay que empezar por educar a los padres de familia y, paralelamente, a los docentes en las escuelas.  Y no se trata de enseñar sobre la fisiología de la reproducción; hay muchas aristas que deben ser consideradas.

     En fin, yo estoy llegando al final de mis años útiles, y ya cooperé con mi batalla.  Pero hay cosas ante las cuales no me puedo quedar callado.  No puedo ser cómplice de la propagación de una falacia.